martes, 5 de mayo de 2009

¿UNA INFLUENZA FASCISTA?

En los anteriores artículos se ha tratado de abordar la problemática desatada por el virus AH1N1 desde diversas perspectivas; pero para quienes prefieran examinarlos de manera conjunta, se han agrupado en este Post, excepción hecha del referido a las cifras debido al ritmo cambiante de las mismas.
¿Una influenza fascista?

Ha sido una semana teñida de terror; una sumatoria de miedos se apoderó de las gentes del mundo entero; miedo al aire, miedo a los congéneres, miedo a los cerdos, miedo a la vida. La vida fue vivida en alerta máxima, dictaminada por los telenoticieros que elevaron sus niveles de audiencia suprimiendo la entrega de imágenes de las respectivas realidades económicas, políticas y culturales nacionales y regionales. La gente aún deambula con tapa bocas, arreciando su desconfianza por todo lo que los rodea, por sus vecinos, por la vida misma. En México las imágenes televisadas parecieran derivarse de una realidad apocalíptica, como de un aterrador despertar de un episodio atómico; las calles se iban vaciando toda vez que el toque de queda aumentaba la fuerza de su eco. La gripe porcina se paseaba con pasos estremecedores y enorme apoyo mediático, mientras que la Gran ciudad de México se encerraba a sí misma, como en la Orán de la obre “La Peste” de Albert Camus. Todo parecía ciencia ficción.



-La confusión desatada por los medios:

La mayoría de telenoticieros privados en América han promovido una actitud alarmista frente a los brotes de la gripe porcina, pero lejos de visualizarse una heroica función social se hace latente un vivo interés por tele dirigir una sumatoria de miedos que conllevan al pánico colectivo. Van al tiempo induciendo- algunas veces hasta exigiendo- pautas de comportamiento social donde el contacto físico entre personas desparezca totalmente. La retórica usada se corresponde con un estado (y unos Estados) de guerra; términos como “sospechosos” generan la desconfianza de los ser humanos entre sí, por ejemplo si alguien tose, es automáticamente un “sospechoso”, muy buen candidato al aislamiento y a la discriminación de sus congéneres. ¿No podrían expresarse en términos de factibilidad? Es factible que cierto ciudadano mexicano, que estuvo en México o que llegó de México, o que saludó de mano a un cuate mexicano, se haya contagiado con el virus. Suena menos inhumano, pase la discriminación mundial que va implícita contra los mexicanos.

En Colombia, cuya opinión pública está dominada por los canales de televisión privados perteneciente a dos monstruos económicos, los telenoticieros usaron cerca del 75% de sus emisiones para alertar sobre la catástrofe social ocasionada por la gripe porcina. Ello no es raro cuando se trata de exaltar “méritos” militares o marchas y conciertos acríticos promovidos en facebook por sectores reaccionarios, pero llama la atención que no dispusiera el mismo bombardeo informativo con la gripe aviar, ni con las vacas locas, mucho menos con la muerte de niños por desnutrición en los departamentos colombianos de Chocó y Atlántico, ni con las desapariciones forzosas, el crimen de lesa humanidad que más se comete en Colombia, y que los mass media contribuyen a desaparecer.

El arsenal informativo ha sido enfocado a las restricciones de movilidad y agrupación que la gente tendría que adoptar para no contagiarse. En un noticiero un médico hizo un llamado a modificar la “burda” costumbre de saludarse de mano, orientado evidentemente por sus prejuicios sociales excluyentes y refinados más que por una preocupación por la propagación del virus porcino. Aprovechó los quince minutos de tv para “ordenar” los desafectos en los saludos y de paso para congraciarse con el presidente Uribe, con “jocosos” apuntes anecdóticos.

El oficialismo en las notas periodísticas campeó demostrando una vez más que no hay independencia ni libertad de expresión alguna. El Ministro de la Protección social de Colombia, célebre por su negligente gestión en la que la salud pública, el sistema de salud y la salud real de los colombianos se ha desmejorado dramáticamente, fue coronado con una aureola protagónica que ni siquiera las fuerzas políticas de la ultraderecha le habían concedido; pero faltaba probar con las fuerzas mediáticas de la ultraderecha. Se le vio fatigado, absorto por su trabajo y por el compromiso con su cargo, en primerísimos planos, pareciendo no enterarse del baño súbito e inédito de popularidad que le estaban ofreciendo las cámaras, interviniendo los precios de los tapa bocas para evitar la especulación. En fin, el Ministro, el Estado, el Gobierno neoliberal fueron grandes ganadores con la epidemia la semana pasada, teniendo un sistema de salud tan inhumano que ya colapsó hace unos cuantos años.

Las parcializadas presentadoras de un noticiero estelar de alto rating, en Colombia presentaron las notas con un histrionismo tan convulso que rayó en la ridiculez. En sus sesiones mediáticas de inducción al pánico colectivo no hicieron referencia alguna a una noticia de interés nacional, empero: El paramilitar Mancuso afirmó que Postobón (empresa de gaseosas de Colombia) financió sus actividades terroristas, entre otras empresas y políticos. Postobón hace parte de uno de los conglomerados económicos más importantes del país, la Organización Ardilla Lulle, dueña entre otras cosas, del canal privado de televisión en el que trabajan las presentadoras melodramáticas ya referidas. La gripe porcina sirvió para ocultar ésta y otras verdades no convenientes al stablishment. El Ministro protagónico acaba de confirmar el primer caso de AH1N1 en Colombia; si los medios armaron un colosal espectáculo sin ningún caso de gripe porcina en el país, ¿qué show no harán ahora que hay UNO?

Esto parece la tortura del frío / caliente, primero aterrorizan, después llaman a la calma, luego hay cientos de muertos, más tarde hay unos pocos, en instantes hablará el Ministro pidiendo cordura al tiempo que hace gestos de pánico, huele a pandemia, huele a control, no asista a urgencias si tiene los síntomas, pero si cree que hay algún “sospechoso” repórtese inmediatamente a los hospitales, el virus es letal, el virus no es letal, de México viene un barco cargado de AH1N1, el ser mexicano no lo convierte en sospechoso, el ser mexicano lo convierte en sospechoso.

En lo que no parecen marear los medios privados latinoamericanos, es en el “acuerdo” en promover la insolidaridad, el egoísmo, el individualismo, las restricción de los Derechos Fundamentales, la desconfianza mutua, el señalamiento, la discriminación y otras tanta prácticas que seguramente no van a contrarrestar la “pandemia” (¿pandemia?, ¿es una pandemia?) pero si a favorecer los intereses corporativos y a arreciar el control y dominación social, político y cultural de la población.

- las ganancias de las farmacéuticas:

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó el uso de Tamiflú (del suizo Roche) y Relenza (del británico GlaxoSmithKline) para afrontar la epidemia de la nueva gripe. De inmediato las acciones de las farmacéuticas se elevaron. No hay que ahondar el asunto porque un simple razonamiento nos muestra la extraña conveniencia de una “pandemia” para las farmacéuticas. Importante sí, es señalar el cinismo, la ausencia total de ética, y el desprecio por la salud humana que han mostrado en estos días; ello debiera permanecer en la memoria colectiva. El laboratorio Roche por ejemplo, estimó recientemente que 220 millones de píldoras (Tamiflú) estaban disponibles en el mundo (para vender). Algunos datos bursátiles ayudan a comprender el aumento de ganancias de las farmacéuticas a causa más del miedo colectivo que de la epidemia, hay que decirlo. Según el blog “Esta Voz”, “Roche y GlaxoSmithKline han captado 8.852 millones de euros en bolsa desde que el pasado día 23 de abril se conoció la existencia del virus de la gripe AH1N1.”

De más está decir que la promoción de la supuesta “pandemia” les ha sido más útil que el avance real del virus, como ocurre con la promoción, y recreación de enfermedades como “la depresión”, cuyo marketing de síntomas, ha generado más consumo de antidepresivos que la psicopatología per se.

-¿una conspiración mundial?
Tan apresurado y ligero como los gestos contorcidos y melodramáticos de algunos lectores de tele promters (presentadores de noticieros), sería afirmar la existencia de una conspiración mundial para sembrar los gérmenes de una dominación bio-política a manos de las grandes corporaciones trasnacionales. Pero más precipitado aún, dejar de lado muchas dudas, lagunas y reacciones socio-culturales que ha suscitado el manejo gubernamental y mediático de la epidemia.

¿Dónde se produjo el virus?, ¿hay alguien detrás de su creación y propagación? , ¿Cuáles son las zonas endémicas, el mundo entero?, ¿por qué otras enfermedades no han despertado el interés vivo de los medios? ¿La malaria en Latinoamérica, la fiebre amarilla, el retorno de la tuberculosis, y otras enfermedades virales que se creían superadas, no son de urgente atención por la salud pública? En la red es factible hallar cientos de hipótesis para estos interrogantes, ninguno confirmado empero.

Sin embargo hay dos fenómenos claros:

- El manejo publicitario de la supuesta “pandemia” a beneficio de los productos farmacéuticos de la GlaxoSmithKline, la Roche y otras corporaciones trasnacionales farmacéuticas y de la bioseguridad. Concomitantemente con este realce farmacéutico, se ha presentado un despliegue mediático a favor de los distintos gobiernos y Estados, que pese a evidenciar la catastrófica situación de la salud pública debido a unas políticas neoliberales que han dejado a sus poblaciones a merced de empresas privadas, han fortalecido sus respectivas imágenes, debido al manejo ampliamente POLICIVO de la problemática, brindando la paradójica sensación de una actuación eficiente, eficaz y responsable frente a una emergencia de “ dimensiones globales”

-Los Estados han sacado a flote su raigambre POLICIVA, sugiriendo a sus ciudadanos unas pautas de comportamiento, quizás deseadas como normas de control social férreo y efectivo, en el plano de los intereses corporativos trasnacionales. Es así, las medidas de seguridad y “autocontrol personal” de la “pandemia” parecieran incoarse a la sombra de una política ultraconservadora basada en la sospecha y desconfianza mutuas entre conciudadanos, un miedo visceral a los extranjeros, un auto toque de queda o estado de excepción constante y unos cuidados asépticos extremos que conducen a un individualismo exacerbado frente al “otro” pero a su vez a una asimilación acrítica de los condicionamientos perpetrados por los discursos oficialistas (del stablishment), valga decir: masificación.

La inducción de temores, miedos y pánicos infundados (como es el caso de una epidemia cuyo número de muertes e infectados no es sino un pasa bocas -no tapa bocas- comparado con la fatalidad de la gripe común anualmente en el mundo) conlleva a formas de dominación social, política, cultural y mental abrasivas, que no distan mucho de configurar un inobjetable fascismo.

El Fascismo no es un modo de producción si no una estrategia de dominación donde lo cultural, lo irracional, lo místico, las normas de urbanidad y la prevalencia de las emociones sobre la razón, cobran especial valía política. De hecho el nuevo saludo a que se conmina a la población se asemeja al conocido saludo fascista, consistente en mostrar la palma de la mano elevada al compañero pero a varios centímetros de distancia de manera que sea imposible el más leve contacto físico con él. Se objetará que ésto no es más que un detalle irrelevante, pero de detalles entienden bastante los poderosos.

No obstante, de tratarse de una conspiración, la gripe porcina no pasaría de ser un ensayo que daría cuentas sobre la eficacia estratégica de la bio política como forma de control social, mental, cultural y biológico de la población mundial. De ser así, estaríamos frente a un esquemático modelo, apenas un bosquejo de lo que sería una Pandemia Real, que sí dejaría millones de muertos y que, como lo han venido demostrando las grandes masas esta vez, significaría la aceptación ingenua de un establecimiento fascista mundial, en el que por terror, alienación, higiene, sugestión, indefensión, ignorancia, egoísmo, discriminación, ostracismo, xenofobia, estigmatización, culto al Estado, etc., los colectivos humanos se encontrarían de pronto inhibidos de formas de resistencia social activa

. ¿Somos un ensayo social de una posible epidemia mortal?, ¿somos un laboratorio mundial? Como con los ensayos nucleares ¿están probando la efectividad de un control biológico de la política mundial?

Esto parece ficción, pero las imágenes de millares de personas transitando con tapabocas en todo el mundo también parecieron ficción, y sucedió…

Lo que No se sugiere:

En estos post no se ha pretendido cuestionar normas de higiene necesarias para evitar el contagio de la gripe, tan sólo se ha querido abordar algunas restricciones sociales ordenadas por los gobiernos en desarrollo de las medidas de prevención, como elementos culturales para el análisis político de los comportamientos adquiridos frente a la influenza de tipo AH1N1, teniendo en cuenta una serie de contradicciones y dudas con respecto a la misma.


Se sugiere seguir lavándose las manos, evitar contacto con personas enfermas de gripe, y acudir al médico en caso de síntomas.

Lo que No se sugiere, es:

-Dejar de interactuar con la pareja, los amigos, los vecinos, los compañeros, sacrificar los afectos.

-Ver en el otro a un “sospechoso”, excluir y discriminar gente.

- Creer ciegamente en los medios corporativos de información.

- Acusar a México de ser el causante del virus y execrar a los hermanos mexicanos, y a cualquier ciudadano de cualquier país que tenga casos positivos comprobados.

- Replegarse en casa.

-Aportar al estado de excepción o toque de queda.

-Dejar de regalar sonrisas - difícil con tapabocas-.

-Dejar de abrazar al amigo que no da muestras de síntomas.

-Dejar de hacer el amor con la pareja por miedo a contagiarse o a contagiar – suficiente con el Sida y las demás ETS-

-Atiborrarse de miedos, angustiarse.

- Dejar de dudar del sistema.

-Dejar de cuestionarse este episodio histórico…

-Pensar que los enemigos ahora son amigos y que todos los hombres somos enemigos recíprocos.

Se sugiere en suma No dejar de vivir.

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