viernes, 30 de mayo de 2008

El vacío

Esa molesta sensación (-----------------------)
Muchos de nuestros lectores y colaboradores habrán experimentado una desagradable sensación física en el interior de su abdomen sin saber indicar si es el hígado, el estómago, o tal vez más abajo, el lugar que la encierra. Se trata de una sensación de hastío y vasta soledad, de insatisfacción en suma, pero no necesariamente es una respuesta hacia una situación externa determinada ni determinable, y tampoco es otro síntoma de una disfunción o trastorno fisiológico.

La inquietud sin causa aparente va apoderándose del vientre y en minutos parece borrarlo para dar paso a la nada y no se encuentra otra forma de describir esa tristeza estomacal, o hepática o visceral, que acudiendo al pupular vocablo:
"vacío". No es extraño escuchar en innumerables poblaciones a gente relatando su desconsuelo ante circunstancias adversas por intermedio de las viejas frases: "siento un vacío muy grande en mi interior" o " qué vacío tan terrible" . En estas ocasiones las personas se refieren evidentemente a un vacío que sienten internamente pero con causa definida: la muerte de un ser querido, el abandono de la pareja, la despedida de un hijo que parte hacia otra ciudad, la pérdida de un objeto valioso, o el acaecimiento de fenómenos trágicos o episodios frustrantes en la vida de cada quien. Está claro que en estos casos el vacío es el lugar deshabitado después de una mudanza, el vientre ha perdido algo de especial valía y permanece a la espera de nuevos habitantes y de nuevos muebles para llenar la casa;Tardará mucho o poco tiempo dependiendo de la capacidad de quien ha sufrido la pérdida para sustituir el bien amado o reemplazarlos por otros, así no satisfagan lo suficiente.

En otras situaciones empero, el vacío no es precedido de una pérdida, al menos no de una pérdida evidente. Todo parece marchar bien en el mundo exterior para la persona, racionalmente no hay motivos para que la casa esté sola, a la conciencia no llegan hipótesis verificables y sin embargo, el vacío envuelve su mundo interior; esa soledad a la vista tan irracional y poco justificada acampa y parece establecerse definitivamente sobre los pensamientos íntimos y la compañía, incluso, de los seres más cercanos. La casa sigue atiborrada de objetos y habitantes, pero esta vez parecieran estar vacíos también, como si adentro sólo figuraran formas sin contenido o tan solo fantasmas, de tal forma que resultan irremplazables y ciertamente insuperables porque al mismo tiempo "están" y "no están" como luces intermitentes.

Dostoievsky describió a través de su personaje IVÁN KARAMAZOV (Los Hermanos Karamazov) la ansiedad como " aquella inquietud de la cual se desconoce su causa" y puede ser que así se pueda definir en términos cotidianos la naturaleza del vacío: " me siento vacío, insatisfecho, pero no se por qué". El vacío se presenta como una desazón de todo lo que rodea al individuo y de todo lo que lo rodea por dentro también; muchas veces ( cuando apenas comienza a presentarse de forma esporádica) se considera que el vacío es una sensación pasajera y no merece mayor atención - "ya se me pasará"- , pero es un visitante abusivo que está en permanente vuelta, y entre despedida y regreso aparecen la ansiedad y la angustia, al no saber qué es lo que pasa.
Y poco a poco el vacío se apodera de toda la casa; roba nuestras expectativas, nuestros sueños, nuestras emociones hasta que deja de hacernos sentir ese invierno en el estómago, en el hígado, en los intestinos, pero se olvida de devolvernos la primavera. El sentimiento de soledad, displicencia, pereza y abandono se va transformando en violentas expresiones de la personalidad que carcomen el ánimo y la resistencia de la voluntad; ya habíamos mencionado a las nuevas habitantes : la ansiedad y la angustia.

No sucede en todos los casos, no hay por qué alarmarse. En momentos claves de la vida: en la adolescencia, en viaje hacia tierras lejanas, en un cambio súbito de modus vivendi, o cuando se aborda un nuevo trabajo o una nueva relación sentimental, entre otras muchas, la sensación de soledad y vacío encuentran su asidero en tales cambios, como en aquellos días de aseo general en que la posición de los muebles cambia, o frente a la redecoración o remodelación de un lugar, en los que al principio todo se nos antoja desordenado y poco estético; siempre hay una suerte de impaciencia y de enorme expectativa ante "lo nuevo" , pero una vez terminado el trabajo de aseo o remodelación lo más probable es que el resultado satisfaga y la tortuosa espera del cambio definitivo puede ser avasallada por el deseo cumplido.

Contrariamente, en muchos casos el cuento no tiene un final feliz, ni un principio conocido, sólo se sabe de la existencia del nudo, del enredo, y entonces es menester apartarse de la lógica económica de la "mano invisible de David Ricardo" según la cual oferta y demanda se auto regulan. En nuestra mente, cuerpo y alma las leyes de mercado, la especulación, las mercancías no existen, entonces no esperemos a que nuestra condición anímica y emocional se regulen por sí mismas llegando a estabilizarse indefinidamente. Hay que actuar, sin apresuramientos y sin facilitarle las cosas a la ansiedad y a la angustia, pero con determinación, porque de diversas experiencias se colige que el vacío es uno de los principales indicadores de que al menos "algo" no está bien dentro del individuo ni dentro de la sociedad que individualiza cada vez más en vez de socializar.

Ante tal evento ¿qué hacer?, pues como en todo caso de emergencia, matener la calma, porque el terremoto emocional SI se puede predecir y prevenir. ¿A quién acudir? Lo ideal es acudir a psicoterapia, preferiblemente al psicoanálisis, pero como no siempre es posible acudir de facto ni, contar con los medios económicos ni con el servicio de seguridad social ( en tiempos neoliberales es posible que no se tenga seguro o que el servicio sea nefasto) es conveniente hablar en primera instancia con los seres más cercanos respecto de esas sensaciones aflictivas, porque el silencio suele ser cómplice de males mayores, y porque otras personas pueden brindar distintos ángulos de observación. Estos blogs ( valga la cuña) pueden ser excelentes espacios de escucha y de solidaridad, porque , cabe mencionar, que no siempre la persona es escuchada; algunas veces los seres más queridos, por desinformación o pre juicios atávicos, restan importancia a los malestares anímicos o emocionales, sumando al vacío y a la soledad las sensaciones de abandono e incomprensión.
También es preciso evitar tomar pastillas, calmantes o antidepresivos, así se publiciten como de "origen natural". El psicoanálisis no ofrece curas milagrosas e inmediatas pero sí se puede inferir que el hablar y escuchar alivian. Es menester recordar la frase de Freud:

"La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas".
Ahora bien, en un mundo donde los medios masivos de información (o desinformación) promueven incesantemente el egoismo, el individualismo, la frivolidad y la competitividad que a todos convierte en rivales, es factible que no todos estén dispuestos a hablar y escuchar con sinceridad y voluntad de ayuda, por falta de tiempo ( time is money) o porque están tan atrapados en su ego, que sólo reaccionan a las llamadas del consumo en fastuosos centros comerciales, en la televisión o en internet. En Colombia por ejemplo, cada vez son más frecuentes los centros residenciales donde conviven cientos y hasta miles de personas sin comunicación entre ellas; apenas si es posible observar uno que otro saludo prefabricado porque así lo exige la Constitución Política del Edificio, urbanización, etc. El vocablo "vecino" tiende a desaparecer de las mentes y las lenguas en estas tribus post-modernas y la "privacidad" y la "seguridad" hacen trizas la solidaridad.

Así que habrá que hallar al interlocutor indicado para explicarle esa experiencia tan poco explicable como es el vacío, para indagar al menos nombres de psicólogos serios y comprometidos con la recuperación del consultante y ayudas profesionales eficaces. No hay que olvidar que en el "new age" existe diversidad de pseudofilosofías que en vez de ayudar pueden confundir o alienar; hay que evitar en la medida de lo posible esas " modas terapéuticas", si bien no es prudente desestimarlas ipso facto. Si quien experimenta el vacío tiene FE en alguna doctrina religiosa ( no espiritista, superchera, tarotista, fatalista o demoniaca, o de esas donde todos gritan y se sienten poseidos - histeria masiva inducida-) es aconsejable que se aferre a su creencia sin olvidar que luego habrá de acudir a un servicio profesional terapéutico:
"Los seres que tienen fe(...) sólo se hacen unas cuantas preguntas en la vida y tienen la suerte de hallar siempre una respuesta clara y contundente que sumerge en el fondo del mar la duda y la desazón que arrastramos los demás , los que tenemos poca fe."
(Fragmento de: TAMERLÁN, del escritor colombiano Enrique Serrano)
Lamentablemente, por lo visto no hay un manual de primeros auxilios para insatisfacciones emocionales de causa desconocida en apariencia; el primer paso ha de ser buscar ¿qué hacer?. Encontrado el amigo, la novia, el novio, el esposo o esposa, el hermano o los hermanos indicados para hablar, ese interrogante será sin duda despejado mucho antes de lo que el ego de cada quien elucide. Lo que si debe estar claro desde que se sienten esos leves y transitorios vacíos es presumir que una pastilla no los llenará; es quien siente el vacío, con dirección profesional acertada, quién hallará los satisfactores indicados una vez conocida las causas de tal desazón.

Apunte final: Generalmente en el presente molestan conflictos ocultos del pasado, y ésta es una de las razones por las cuales es dificil avanzar. Los vacíos suelen ser la representación física y anímica de una carencia afectiva o de un maltrato olvidado; nadie puede volver al pasado a subsanar las grietas que generan un malestar actual , pero un memoria vívida, vitaliza y orienta hacia un bienestar futuro y hasta presente.

Foto: ffeunoequattro isomilleseicento por tuco-ct, de flickr

sábado, 24 de mayo de 2008

Sobre un artículo crítico de las terapias de moda


Reseña de un buen artículo para comprobar que no estamos solos
El azar del primer café de la mañana entreverado con la modorra de un derpertar con pocos alientos me condujeron a toparme con un blog misceláneo cuyo nombre no hubiera perseguido de no haber vislumbrado un artículo en la sección : "clínica-salud mental" donde cuestionan con una crítica sin reparos y honestidad sorprendente, los encasillamientos irresponsables que hace la pisquiatría contemporánea ( anclada a paradigmas superados hace más de un siglo) de los síntomas de la depresión como prolegómeno de formulación de tratamientos. El artículo se intitula, sin adornos ni artilugios tecnicistas: "La Depresión" y sin pedir permiso a los mecánicos vademécums advierte sobre los errados y riesgosos diagnósticos psiquiátricos que prescinden del ser humano y su sufrimiento, y contemplan con risibles ademanes de arrogancia un cúmulo de síntomas como si éstos fueran el paciente y no el hombre o la mujer que los soporta. Una gruesa muestra de psiquiatras y psicológos atienden síntomas, no pacientes. Una lectura juiciosa del trabajo "Ciencia con conciencia" de Edgar Morin les ayudaría sobremanera a romper el cerco del mecanicismo médico-científico a estos "profesionales de la mente" que drogan descabelladamente a sus pacientes.
Cuán plausible sin embargo, que existan profesionales de la salud que examinen de forma crítica todas estas modas psiquiátricas propias del totalitarismo científico y desde su campo de acción ( sus consultorios, institutos de investigación, universidades y hospitales) planteen métodos que vayan más allá de lo que se muestra, de lo aparente o apenas evidente, porque el inconsciente está oculto y los síntomas sólo expresan mensajes encriptados. ¡No estamos solos!
Por el Derecho humano a la salud, no más abusos psiquiátricos ni drogadicción legal (prescripción de psicofármacos a granel).

El artículo reseñado puede ser leído haciendo click en el siguiente link en su blog original:
http://blogs.periodistadigital.com/eldivan.php/2005/10/10/la-depresion
o puedes pasar de largo leyéndolo a continuación:

La depresión

Todos aquellos que trabajamos con ese material tan sensible como son las emociones y el sufrimiento humano, tratamos de ponernos de acuerdo alrededor de definiciones que tienen la pretensión de aclarar los muchos problemas psicopatológicos que encontramos en la base de los diversos síntomas que sufrimos.

Es así, que por el impulso de la psiquiatria y de algunas corrientes psicológicas que atienden los problemas mentales, surge una palabra, un concepto, que pretende integrar los diversos síntomas que caracterizan a algunos padecimientos.

El síndrome depresivo fue hasta hace bien poco y aún hoy una de las categorias a la que se acudía cuando la persona sentia aflicción,sufria de llanto excesivo, motivado o no, las fuerzas le abandonaban y el deseo desaparecía de su vida.

Las cosas perdian valor, aparecian ideas suicidas o la persona creia encontrarse en un callejón sin salida, refugiándose en la cama, en su casa, en el silencio, evitando las relaciones sociales.

La depresión durante muchos años fue el estandarte, como diagnóstico, tras el cual se podian alinear las mas diversas patologías, o simplemente algunos avatares penosos de la pura existencia vital.

Hoy es un "cajón de sastre" donde se suele incluir todas aquellas manifestaciones que por sus características definen ese cuadro, pero cuya causalidad u origen nos resulta desconocido o al menos enigmático o misterioso.

Se convirtió en algo muy recurrido para "salir del paso", pero que nos dice bien poco de lo que realmente le sucede a un sujeto.

En la actualidad, con el desarrollo de la ciencia cognitivista y la construcción de manuales de diagnóstico que se apoyan en las modernas teorías conductistas, aparece el concepto de "trastorno".

Como en la carta de un restaurante nos podemos encontrar con todo tipo de trastornos, de la vida afectiva, de la comunicación, de la conducta, etc, etc.

Absolutamente descriptiva, estos manuales de diagnósticos tratan de catalogar todas o casi todas las manifestaciones perturbadoras que sufren las personas.

Estos libros, de rigurosa vigencia en la actualidad, sirven de apoyo para que los profesionales psiquiatras y psicólogos encasillen "adecuadamente" cada uno de los malestares que solemos padecer y para que entre nosotros, los profesionales, nos podamos entender y comunicar sobre que cosa hablamos cuando nos referimos a un "caso" dado.

Como en el tema de la depresión, los "trastornos" solo nos describen empiricamente los síntomas que padecemos.
Pero de la causa, del origen....ni rastro.

Las teorias cientificas actuales desprecian este tema. Creen que es inútil perder el tiempo en estas investigaciones, y que ese tiempo lo debemos emplear en crear las herramientas adecuadas para paliar este tipo de problemas.

Asi, estamos asistiendo a un desarrollo muy amplio en el campo de los psicofármacos, con el consiguiente beneficio para las industrias farmacéuticas, y al desarrollo de técnicas psicoterapéuticas que se apoyan, entre otras, en la corrección y planificación de la vida, en el consejo y en la orientación sobre los malestares que sufren los pacientes.

El punto de partida siempre es el mismo. Yo, profesional, sé que medicamento debo administrarle, yo profesional, sé que es lo que usted debe hacer, lo que le conviene y como administrar su tiempo y su esfuerzo y adecuar sus pensamientos y resolver sus problemas.

No se escucha a la persona sino a sus síntomas. Siguen, como os dais cuenta, el modelo de la ciencia médica oficial, presuponiendo que siempre el sujeto quiere el bien para si mismo (el modelo de salud mental que se supone debemos seguir para adaptarnos a esta forma de vivir) y negando cualquier posibilidad a las manifestaciones inconscientes que pueden querer "otra cosa" bien distinta.

Por todo ésto, cuando un paciente nos llega al psicoanálisis con el diagnóstico de trastorno de...o simplemente depresión, no nos dice absolutamente nada o casi nada.

En el sistema que vivimos, somos un número. Se trata de que "todos los deprimidos o trastornados" deben encontrar remedio a sus males de la forma prescripta.

Pero nada se habla del individuo, del sujeto particular, de aquél que quiere expresarse y no puede, y solo encuentra una salida a través de sus síntomas.

Como ayuda o complemento estos profesionales sanitarios recomiendan a veces el yoga, la relajación, las distracciones o ,en algunos casos, el apoyo de las confesiones religiosas.

Se ponen de moda los libros de auto-ayuda, las clases o conferencias de algún gurú, los grupos de trabajo sobre determinadas cuestiones como el alcohol, las drogas, el sexo, la mujer, etc.

En fin. Todo aquello que apunte a "no tocar" lo que verdaderamente duele y nos enferma.Y eso es absolutamente particular y exclusivo de la persona.

Eso es costoso, en tiempo y dinero y según se ha extendido a nivel general, su resultado, incierto.
Ese es el panorama al que asistimos.

En un sistema en el que la persona solo vale como productor y consumidor, lo que cuenta es volverlo a poner en el camino que el sistema le ha adjudicado, y le interesa....el resto, es disfuncional...al sistema.

Hay muchas cosas deformadas de lo que se conoce como tratamiento psicoanalítico.

En primer lugar ya no consiste en sesiones prolongadas a lo largo de mucho tiempo.

El psicoanálisis también ha sufrido cambios, tanto en su teoría como en su técnica, que lo convierten no solo en el instrumento adecuado para enfrentarse y solucionar los problemas psicológicos, sino en el único capáz de permitir a la persona encontrar su salida ante las dificultades en que le coloca la vida.

En Psicología el caso es "uno por uno". No nos valen las categorias.
Nos pueden orientar, pero tambíen nos pueden engañar.

La escucha desprejuiciada de un analista es insustituible e imprescindible si queremos liberar nuestros deseos mas intimos, despojarnos de nuestros síntomas y encontrar el camino que a cada uno le concierne y le sirva, en la lucha por su vida y por su bienestar.

Nota: En la página original se permite compartir esta información, de todas maneras, arriba se dispuso el link al blog originario general; el blog específico se denomina "el diván" y el link es el siguiente: http://blogs.periodistadigital.com/eldivan.php

De paso felicito a su autor por tan acertado blog.

viernes, 23 de mayo de 2008

Comentarios acerca de un e-mail de buena fe.

Un e-mail de buena
FE

Hace algunos días recibí un e-mail de muy buena fe. Se trata de un artículo en el que se ofrece una receta infalible para curar la depresión de forma definitiva y sin efectos secundarios; no es uno de esos abrasivos psicofármacos que obran como verdaderos fetiches para los psiquiatras, tampoco se trata de un costoso paquete turístico a un paradisiaca playa cortada por el tsunami en Tailandia, ni de las refinadas atenciones en un spa de verano. Pero la receta, aunque gratis, podría molestar a muchos; a mi, que acá entre nos, siempre espero una fórmula de eficacia inmediata o cuyos efectos se experimenten de inmediato, me frustró, pues el remedio no es otra cosa que una oración religiosa.
¿Por qué tanta decepción si al fin y al cabo, (para ser cientifíco-positivista) nada me ha funcionado tan bien como el despertar en una fe renovada? Hablo de lo que veo y siento: la fe ha revitalizado de a poco, la necesidad primaria de creer y desear algo como excusa para vivir( advertencia: este blog no es ni pretende ser religioso). En todo caso, el e-mail pareciera una síntesis de un cuidado trabajo sociológico desde el punto de vista Cristiano, logrando explicar de forma somera las tonalidades oscuras de este principio de milenio como hábitat y fuerza generadora de depresiones que se reproducen a un ritmo desquiciante. Es así, la época del sistema que nos mira a todos como mercancía y se olvida de nuestra condición humana, la que nos vende la idea de la competitividad como factor de reconocimiento social, la que cada vez más fragmenta la sociedad condenando a los individuos a confinamientos en su propio yo y a encadenarse al consumo como premisa de tranquilidad espiritual, en fin, esta época esquizofrénica, es la causante de la depresión social. Como se aprecia, el artículo elabora un complejo análisis psico-social, pero es escrito por representantes de una comunidad religiosa. La fe cuando no ciega, ilumina; vale decir, cuando no se usa con fines opresivos, produce una claridad tal que puede explicarnos lo que los círculos científicos se empeñan en complicar y los medios de información en distorsionar.
A continuación el e-mail que originó este post:

Estimado Sr XXXXXXXXX
!Salve María!


"Mi papá está deprimido" “Mi tía está con depresión." “Mi amigo está con el mismo mal”.

Estoy en tratamiento médico pues sufro de fuerte depresión". “Tengo un colega en tal estado de depresión que hasta intentó suicidarse”.

¿Acaso Ud. no oyó alguna de estas frases en sus círculos familiares o en otros ambientes?

Ese mal está avanzando con la fuerza de una epidemia. Y va haciendo cada vez más víctimas, sobretodo en los países considerados civilizados. Lo que antes era un “privilegio” de la edad madura, fue poco a poco alcanzando a las nuevas generaciones, para finalmente llegar a la infancia.

Amitriptilina, nortriptilina, imipramina, mirtazapina, paroxetina, venlafaxina, sertralina, fluoxetina, clomipramina, entre otros, componen la relación de anti-depresivos, a los cuales se debería acrecentar una enorme lista de tranquilizantes que con ellos constituyen el gran arsenal anti-depresión. El arsenal crece continuamente... la depresión también. ¿Será que esos medicamentos resuelven el problema?

En un cierto número de casos, seguramente, con la ayuda profesional de un médico o un psicólogo o congéneres.


No obstante, cabe aquí una pregunta: ¿Cuál es la causa más profunda de tan gran mal?

La respuesta no es simple. Muchas veces esa enfermedad puede tener raíces genéticas, orgánicas o sicológicas que, una vez diagnosticadas, podrán y deberán tener un tratamiento adecuado.

En nuestro entender, la depresión, nube negra que va cubriendo el mundo, tiene como causa,en la casi totalidad de sus víctimas, una inmensa crisis de afecto, que por su vez se origina en el hecho de que Dios viene siendo, paulatina e inexorablemente, expulsado de la Tierra.

Donde no hay amor de Dios, no puede haber verdadero amor al prójimo.

La falta de afecto mutuo se instaló en las familias, en las escuelas, en los ambientes de trabajo, por todas partes.

En los primeros tiempos de la Iglesia, causaba en los paganos extrema admiración - y sirvió para convertir multitudes - el modo profundamente caritativo como los cristianos se trataban los unos a los otros. Esos paganos exclamaban: “Ved como ellos se aman”. Hoy en día, casi se podría sustituir esta frase por otra: “Ved como ellos se desaman”, por no decir "Ved como se odian".

El sentirse objeto de afecto, de afecto verdadero - que tiene su fundamento en Dios - , es algo absolutamente necesario para el equilibrio del ser humano.

Está bien”, dirá Ud. al leer estas líneas, “pero, ¿para solucionar mi problema personal, dónde encuentro el remedio, ahora, ya, en este instante?”

Es necesario amar a Dios, seguir sus Mandamientos, recurrir a su Santísima Madre. Sin embargo, esto no basta. Se requiere creer, en lo más íntimo del alma, con convicción profunda, aunque la sensibilidad nada nos diga, que Dios nos ama, y nos ama con un amor infinito. Es preciso creer de la misma manera, sin ningún asomo de duda , aun en medio de la mayor aridez, que María, la manifestación más sublime de la misericordia divina, nos ama con un amor insondable.


Aunque nadie nos amase (lo que probablemente no es verdadero, pues el afecto, a pesar de todo, aún no ha desaparecido totalmente del mundo), Dios nos ama, María nos ama.


El remedio que proponemos es de uso interno y continuo. Interno, en este caso, quiere decir que debe alcanzar lo más profundo del corazón.Justificando el título de este artículo, sigue a continuación la receta anunciada:

Uso interno:



Mi Jesús, yo os amo con todas las fuerzas de mi alma, y sé que soy

infinitamente amado por Vos.

María, mi Madre, yo os amo con todas las fuerzas de mi alma,

y sé que soy insondablemente amado por Vos.

Repetir tres veces al día (mañana, tarde y noche), hasta el desaparecimiento de los síntomas.
Cuente con nuestras oraciones en las intenciones que Ud. nos pide, en la Misa diaria celebrada por un Sacerdote Caballero de la Virgen.
Que Nuestra Señora derrame abundantes gracias sobra Ud y los suyos.


En Jesús y María

Caballeros de la Virgen

www.salvadmereina.org.co

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