miércoles, 18 de noviembre de 2009

La admisión en un manicomio: Crónicas Delirantes

A continuación  presento  un artículo sobre opresión manicomial  y psiquiátrica en Argentina, publicado originalmente en la Revista Topía por la Psicóloga Verónica Hollmann y el estudiante de Psicología Juan Pedro Iribarne, hecho que les  acarreó como consecuencia la censura oficial y la exclusión laboral...No pocos se han rasgado las vestiduras  con este tipo de denuncias, a tal punto, que no han vacilado en atizar el fuego de la hoguera medieval. Continúa la caza de brujas en el ámbito científico; cualquier prueba de que las ideas y " tratamientos" impuestos por la oficialidad Psiquiátrica y  Farmacéutica son además de errados, violatorios de Derechos Humanos y/o nocivos para la psique y los cuerpos de los "pacientes" , genera  de inmediato la consecuente reacción represiva contra quienes las exponen. En alguno de los comentarios a la nota que nos ocupa en  "Topía" , un Psiquiatra opone como argumento ( trivial e inconexo, sin duda alguna), palabras más palabras menos, que el comunismo ya no existe y que el Psicoanálisis  pasó de moda. De ello se infiere que el señor Psiquiatra piensa que, porque el comunismo no existe, no existen injusticias  y que la psique se "mide" por modas intelectuales...


La admisión en un manicomio: Crónicas Delirantes


Por Verónica Hollmann y Juan Pedro Iribarne - Publicado en 04 November 2009
Este artículo tiene la capacidad de decir las cosas por su nombre. Para aquellos que conocemos los manicomios no vamos a encontrar nada nuevo. Sin embargo describir sin eufemismos como se ejerce el disciplinamiento en la institución manicomial produce esa sensación que Freud nombraba como lo siniestro. Los responsables de mantener esta situación no es un poder abstracto. Son aquellos que por defender sus intereses se oponen a cualquier proyecto de transformación: la alianza entre el gobierno macrista de CABA, los grandes laboratorios, las instituciones de medicina privada, la burocracia sindical que manejan sus intereses en las obras sociales y las organizaciones médicas. El texto de V. Hollmann y J. P. Iribarne -el cual compartimos en su totalidad- reafirma la lucha de todos los sectores antimanicomiales por un tratamiento del padecimiento subjetivo basado en una perspectiva ética, racional y científica. Este el compromiso de nuestra revista.
Actualización 7/11/09: A partir de la publicación de este artículo sus autores fueron echados del hospital Borda (leer comunicado de Topía)
Según la Ley 448 en su Artículo 19º: “La internación es una instancia del tratamiento que evalúa y decide el equipo interdisciplinario cuando no sean posibles los abordajes ambulatorios. Cuando ésta deba llevarse a cabo es prioritaria la pronta recuperación y resocialización de la persona. Se procura la creación y funcionamiento de dispositivos para el tratamiento anterior y posterior a la internación que favorezcan el mantenimiento de los vínculos, contactos y comunicación de la persona internada, con sus familiares y allegados, con el entorno laboral y social, garantizando su atención integral.” (1)
Todo el que trabaje en Salud Mental sabe que esta ley no se cumple. Algunos miran para otro lado, defienden intereses personales, gremiales, entre otros. Nosotros, como muchos otros compañeros, no podemos ser cómplices en la naturalización de prácticas que violan la dignidad de los internados para mantener un sistema. En palabras de Basaglia, “…nuestro deber como técnicos es informar a la opinión pública la manera en que están dirigidas estas estructuras, Esto es importante para que las personas tomen conciencia acerca de que son violentadas más que curadas.”(2)
“La admisión es un infierno”, se escucha frecuentemente entre los pacientes. Y sí, quema, arde, arrasa como el fuego, con la subjetividad del paciente, y lo somete a una nueva cultura: la manicomial.
Pensemos por un momento, un paciente ingresa en la guardia del Hospital Borda. Es probable que haya ingresado por los tan precisos diagnósticos de “descompensación psicótica”, “alcoholismo crónico” “ideación suicida”, entre otros.
Esta persona, con sus problemáticas, que nunca son abarcadas ni por el más certero recorte diagnóstico, llega, en el mejor de los casos con una familia contenedora o en el peor de los casos en un móvil policial con personas que no están preparadas para lidiar con estas crisis para lo cual no sería raro esperar alguna golpiza.
Una vez llegado al hospital el paciente es llevado a la guardia donde generalmente se le hace una entrevista psiquiátrica, y es bienvenido con el tan mentado “inyectable”. A partir de ahí es derivado al servicio de admisión. Servicio de arrasamiento subjetivo por excelencia.
A ver ¡¿qué de terapéutico tiene esto?! Podemos estar de acuerdo en que todo paciente que atraviesa una crisis, transita por un proceso de retracción libidinal, en algunos casos despersonalización. Veamos que se le brinda al paciente en su inicio del tratamiento:
Al entrar a este servicio, la admisión, se le retiran las pertenencias que van a parar al deposito hospitalario, no se le permite ver a los familiares, que a esta altura se encuentran angustiados, perplejos y con miedo de dejar a su ser querido en este lugar. Familiares que no son contenidos en forma verbal en la mayoría de las ocasiones. Se pueden escuchar diálogos como “bueno, le dejo una toalla, cepillo de dientes algo para que se higienice”, en un claro intento de mantener ciertos hábitos que el paciente venía sosteniendo; “sí”, se le responde, pero a poco de ingresar, sus pertenencias desaparecen, pertenencias que lo ligan con su cotidianeidad y a largo plazo desaparecerán también los hábitos adquiridos, en un claro proceso de desculturización. Los referentes identificatorios se van esfumando: corte de pelo compulsivo, ropa que no elige, no hay espejos, ni relojes, puede pasar días sin mirarse y sin ni siquiera saber día y hora, dando paso a una nueva enfermedad: la enfermedad institucional.
En algunos momentos se aplica un “efectivo método terapéutico”: la contención física, método que anula por completo el decir del sujeto porque si bien en algunos casos puede ser necesario para que no se lastime puede pasar horas y horas por no decir días (si tiene la mala suerte de ingresar un fin de semana) sin que nadie le pregunte sobre su padecer. Es usual escuchar gritos dada la violentación institucional que sufren estos pacientes, violentación que en algunos casos lleva a más medicación. Todo esto sucede mientras los enfermeros juegan al truco al lado de la sala de contención. “Mejor no veo nada y no digo nada porque a veces, observar es meterme en problemas” (3)
En las caras de los pacientes, expresiones de perplejidad, como en otras caras, compañeros que, quizás a causa de su delirio, deciden calmar el sufrimiento del compañero asfixiándolo con una almohada hasta matarlo. Paciente que después es judicializado y tarda años en salir del hospital. Pacientes muertos, que son llevados en tablones por otros compañeros, circulando por el hospital, tapado con una frazada rota, y tratando que no se caiga, mientras partes de este cuerpo que estuvo muerto para muchos, antes de la muerte física, cuelgan del tablón. Lo llevan hasta su lugar de destino que vaya a saber cual es. Y bueno, total, como todos escuchamos en C5N, al Dr. Garralda, director del Hospital: “siempre se muere algún paciente”. En esta frase vemos como desde la más alta jerarquía del hospital quedan naturalizadas las prácticas más aberrantes. Tal como señala Basaglia en su libro La condena de ser loco y pobre, hay que cambiar el esquema que hace del enfermo mental un cuerpo muerto en el manicomio, en una persona viva responsable de su propia salud.
El Servicio de admisión, al ser cerrado, también es usado como servicio de castigo. La frase “el que se porta mal va a ir a parar a admisión” es de uso común, como también en la misma admisión se ha escuchado “si seguís jodiendo te doy electroshock”. Y por si esto fuera poco, esta crónica delirante sigue:
“El Borda es una boca grande que te traga” Paciente internado
Si se decide, vaya a saber según que proyecto terapéutico, pasar al paciente al interior del hospital, el siguiente paso en el arrasamiento subjetivo es el Shopping de pacientes. Sí, en el Borda también hay Shopping. En lugar de productos se eligen personas. Lo recomendable para el profesional es conocer a alguien en admisión para que no te metan “un caño” (paciente problemático ya sea por su situación legal, sus conductas o sus pocas posibilidades de externación que baja el promedio del giro cama). Es frecuente escuchar frases como “yo soy amigo, así que me da algo bueno, un psicótico, tranquilo, con familia”. También son comunes los intercambios de mercancías del estilo “me llevo dos psicóticos y te dejo un adicto”. O se puede escuchar, “esperame hasta mañana que tengo uno bueno pero le falta”. Sería lo mismo que ir al verdulero y que te diga que no tiene buenos tomates que los de mañana van a estar mejores. También se conocen rumores de servicios donde no aceptan pacientes con determinadas características, por eso el Shopping en este caso es más selecto, sería algo así como “el Alcorta”.
Una internación puede durar un mes o varios años depende el Servicio en que el paciente sea admitido. Lo que se dice una ruleta rusa.
Si se pensaba que el infierno de la admisión terminaba en el Servicio que posee el mismo nombre, el paciente en cuestión no tardará en comprobar que en el Servicio en que finalmente es aceptado se replican las mismas lógicas antes mencionadas.
En primer término se le realizará una nueva entrevista de admisión. Esta debería ser interdisciplinaria pero en la gran mayoría son realizadas exclusivamente por psiquiatras.
Cualquier persona con cierto sentido común, supondría que se realice en un consultorio cerrado, con una cierta intimidad y contención, donde el paciente pueda contar, nada más ni nada menos, que lo trae por el Hospital, relato generalmente cargado de angustia, confusión, bronca, enojo, depresión, entre otros sentires. Una persona, que esté formada como trabajador/a de Salud Mental debería manejar además los conceptos de encuadre, confidencialidad, transferencia, entre otros. Es fundamental recordar que sumado a la crisis que llevó al paciente a ser internado, es esperable cierto temor y confusión sobre como será la internación, con toda la representación social alrededor de lo que es un manicomio, en este caso el Borda. El lector considerará que lo más lógico sería explicarle al paciente en que Servicio está, como va a ser su tratamiento, con que actividades cuenta el Servicio, que se le muestre su cama y las instalaciones, que se le presente a sus compañeros, se le asigne un tutor que lo acompañe los primeros días, se le explique las reglas de convivencia, y demás cuestiones.
Pese a todo esto, la entrevista es generalmente un interrogatorio cuasi-policial, plagado de preguntas, a veces de tal forma que la siguiente pregunta se superpone a la respuesta del paciente ante la pregunta previa. Durante la misma puede haber hasta cinco psiquiatras, de estricto guardapolvo blanco, con una mesa de por medio, enfrentados (en los múltiples significados de la palabra) al paciente. Por supuesto que los entrevistadores se reservan el derecho a atender su teléfono celular y a hablar a los gritos por sobre el discurso del paciente, a discutir la medicación de otra persona, a interrumpir y a levantarse y salir del consultorio cuando lo consideren menester. A su vez, cualquier profesional del Servicio tiene derecho a entrar y salir del consultorio u office donde se esté haciendo la entrevista cuando así lo desee.
El paciente no recibirá ningún tipo de explicación sobre su situación ni sobre su internación excepto cuando se trate de un paciente internado bajo Juzgado Penal donde se le señala que tiene prohibido salir del hospital.
Las preguntas sobre los síntomas por supuesto que se introducen con la mayor de las sutilezas:
Dr: ¿y escuchás voces?
Pte: No
Dr: ¿Seguro?
Pte:
Dr: ¿y pensás que alguien te persigue?
Pte: No
Dr: Bueno, no te escapes, eh
Si finalmente el paciente en cuestión considera que el suplicio de la entrevista de admisión finalmente terminó, se llevará la grata sorpresa de que esta puede repetirse ad eternum de acuerdo al interés o dudas que su caso genere en los psiquiatras. Un mismo paciente puede tener hasta seis o siete entrevistas de admisión. Un zoológico donde lo visitan estudiantes de diferentes Universidades y carreras, arrasando su intimidad. Ya está instalado el poder psiquiátrico, aquel que tiene en sus manos la decisión más importante para el paciente: cuando puede irse de este infierno. Es por esto que nunca se niegan a estos interrogatorios. Basaglia lo explica muy claramente cuando dice “en los manicomios cerrados el enfermo pregunta “¿Cuándo vuelvo a casa?”, el médico responde “mañana”. Esta es la respuesta que quien tiene poder da siempre al oprimido.” (4)
Cuando salga de la entrevista deberá apelar a la solidaridad de algún compañero, de los que por suerte nunca faltan, que le cuente medianamente algunas mínimas cuestiones del Servicio. Para conocer las reglas implícitas del mismo siempre estará la irremplazable experiencia del aprendizaje vivencial, cuando por ejemplo un enfermero lo levante a los gritos para insultarlo por cambiarse de cama, o porque no se levantó para tomar la medicación, o porque no se bañó, entre otras cosas. Otro ingrediente de las lógicas manicomiales: la infantilización del paciente, el maltrato y la humillación.
Recordemos parte del Artículo 19 de la ley 448, citado cuando iniciamos estas crónicas delirantes, “Cuando esta deba llevarse a cabo (la internación) es prioritaria la pronta recuperación y resocialización de la persona.” (5) Creemos que quedó más que claro que es indispensable un cambio, y que este cambio se tiene que dar en un marco de lucha política. No nos alcanza con armar “dispositivos parches” para que el manicomio no parezca un manicomio. Sí, lo es, y lo seguirá siendo mientras no se cumpla la ley. Mientras se sigan silenciando estas prácticas aberrantes. Mientras se movilizan diferentes sectores de Salud Mental, dados los despidos encubiertos de los Directores Dr. Slipak y Dr. Cafferatta, y el Borda sigue haciendo oídos sordos. Mientras afuera hay movimiento, adentro se escucha un silencio cómplice, sepulcral. Tan cómplice que habiendo participado y firmado la misma carta que llevó a estos despidos, los Dres. Picasso y Carofile, miraron para otro lado. Creemos que si no se generan espacios de reflexión y acción concretas frente a tantos atropellos de este Gobierno, y de todos los interesados en que todo siga igual seguiremos conviviendo con el poder y la opresión.

Verónica Hollmann
Psicóloga
vhollmann@hotmail.com

Juan Pedro Iribarne
Estudiante de Psicología UBA


[1] Ley de Salud Mental de la Ciudad de Buenos Aires (448) disponible en http://estatico2.buenosaires.gov.ar/areas/salud/s_mental/archivos/ley448... 448
[2] Franco Basaglia, “La condena de ser loco y pobre. Alternativas al manicomio”, Ed Topía, Bs As, 2008, p. 85
[3] Salud y Subjetividad pag 47
[4] Franco Basaglia, op. cit,  p. 114
[5] Ley de Salud Mental de la Ciudad de Buenos Aires (448), op. cit.

16 comentarios:

  1. .. pues yo si que escucho voces que no me gustan.. y pienso que estos señores persiguen mi dignidad como hermano inseparable de todo ser humano.. y siempre que pueda me escaparé de ellos y les señalaré con el dedo.. ya lo creo que si.. ya sé que estoy loco, ya..
    .. benditos los que sufren persecución por causa de la justicia..
    .. un abrazo cuerdo, León..

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  2. Comparto plenamente que el poder político de turno (macrismo), merced a las autoridades puestas “a dedo” en el mencionado nosocomio, vulneran toda ética imaginable e inimaginable a favor de sus propios intereses personales. Desconozco cómo se maneja el área de admisión del hospital, pero puedo asegurar que (aunque no niego en absoluto su existencia) en ningún momento, de los cuatro meses que pasé realizando un curso de posgrado sobre las psicosis en el Borda, vi ni escuché a ningún interno quejarse del régimen.
    Creo que así como se dicen las cosas “horribles”, también deben decirse las otras, las que tienden a la recuperación del paciente. En ese sentido pude compartir las vivencias de los internos hablando directamente con ellos, fui a sus dormitorios, comedores y lugares de trabajo. Sí lugares de trabajo mediante talleres vivenciales que tratan de rescatar las capacidades de aquellos que parecen haberlas perdido, y te puedo asegurar, León, que pude observar maravillada el trabajo que ellos hacen, en dibujo, pintura, artesanía, luthierismo, música, etc., en pabellones nada sórdidos y en absoluta libertad.
    Los profesionales son verdaderos pilares del internado, los tratan con absoluta normalidad, de hecho, durante el curso varios de ellos pedían permiso para ingresar, que les era concedido, y nos deleitaban con extraordinarios recitados de su autoría sencillamente geniales, o tocando la guitarra y cantando de una manera brillante, y si querían compartir las clases, no sólo podían sino que participaban.

    También te cuento que el Borda, tiene la primera emisora radial del mundo, Radio La Colifata, dirigida y organizada por los propios internos, actividad que fue puesta en práctica en otros países a causa de su excelencia terapéutica. http://lacolifata.openware.biz/index.cgi http://www.radiocolifata.com.ar/
    El régimen del borda es de puertas abiertas, salvo para internos judicializados, y prácticamente ningún interno intenta escaparse, sabe que “afuera” lo espera un mundo hostil y sin contención (cosa que escuché de boca de ellos).

    Sí, es cierto que existen los “horrores”, pero puedo asegurar que desgraciadamente y sin ánimo de justificación alguna, esto pasa en todos los neuropsiquiátricos de la Argentina y del mundo. En todos lados “se cuecen habas”, en las clínicas privadas también.

    Perdón por tanta perorata, pero creo que es justo conocer las dos caras de la misma moneda. Reitero, el poder político de turno es el verdadero alienado y quien quiere acabar, incluso, con la infraestructura de este hospital, por el valor de sus tierras.

    Besazos León.

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  3. Estimado Thoti, si la locura es tan inteligente y humana como tu pensamiento y escritura, entonces yo la aplaudo...

    Un abrazo del alma, amigo.

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  4. Hola Liliana, me alegra verte por estos lares; por supuesto que se trata de una problemática global; aquí sólo reproduzco una información seria, y por demás bien fundada que le costó el señalamiento y la exclusión a los dos investigadores que publicaron la nota. Ahora que, en una visita técnica siempre van a tener todo "arreglado" y no es extraño encontrarse con una excelsa armonía. Desde luego, tú cuentas que pasaste cuatro meses haciendo estudios de postgrado en ese "nosocomio", y que nadie te dio queja alguna. La pregunta es: ¿los pacientes estarán en plena libertad para efectuar quejas del real trato que reciben cuando no hay visitantes externos? Claro, tú hablas de lo que viste. De otra parte admites que existen "horrores" y dices que así como se muestra lo malo, también debe hablarse de "lo bueno"; pues al respecto yo te hago otra pregunta: ¿aún el menor de los horrores admite éticamente que se rescate " aspectos positivos" de los tratamientos psiquiátricos en centros de reclusión? O mejor, ¿la más mínima violación de Derechos Humanos en pacientes psiquiátricos debe pasarse por alto para justificar “las bondades” terapéuticas de dichos centros? Estimada y respetada Liliana; efectúo estos interrogantes más bien pensando en el debate que en tu apreciación personal; debate que además está en mora de darse, como se dio en Italia desde los años 60, donde todo hospital psiquiátrico fue abolido por Ley Nacional. Al respecto, recomiendo una película basada en la realidad de “los poderes” en Italia durante ese período. Lleva por título: “La Mejor Juventud” y una de las secuencias mejor correspondidas con la realidad, nos presenta la situación de esos institutos psiquiátricos, donde torturaban en secreto a los pacientes. Claro está que nadie se percataba de ello, porque era una realidad oculta a los medios, a los profesionales externos, e incluso a los familiares; es sencillo, cada vez que se intentaba hacer una revisión de las condiciones en que estaban los seres humanos bajo el yugo psiquiátrico, el mismo poder psiquiátrico (psiquiatras, enfermeros, y administrativos, adscritos a ese instituto) escondía a los pacientes en peor estado, y amenazaba a los demás para que no denunciara los “horrores”. La película no es ficción, está basada en hechos reales.

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  5. En Colombia ni siquiera se aborda el tema como una problemática pública; se da por descontado que los hospitales psiquiátricos en verdad sanan...y la cosa está por verse. En Chile en cambio, y muy a pesar del legado conservadurista de la dictadura, podemos precisar que se ha avanzado un largo trecho en la cuestión humanitaria de estos centros – vale apreciar que la política de internación obligatoria es bastante laxa, cuando no, nula-.
    Todavía queda un aspecto por tratar; la cuestión de los psicoactivos; probado está que el efecto nocivo de éstos no ayuda en nada en el proceso de “recuperación de los pacientes”¸que si se pudiera hablar de logros, el máximo de ellos sería el de manipular la voluntad del paciente para mantenerlo aislado y dominado sin que ofrezca ningún tipo de resistencia. Y ya que abordamos lo del aislamiento ¿ es benéfico que un paciente quiera estar encerrado en un nerupsiquiátrico? ¿ no evidencia eso, un desmejoramiento de su salud emocional, psíquica, afectiva? entonces ¿ por bonitos que se vean los talleres, dónde está la cura o el mejoramiento de estos pacientes?¿ y su reinserción social? En la ingente mayoría de los casos el aislamiento y la reclusión son además de absurdos, innecesarios y violatorios de la dignidad humana (en suma, de todos los derechos humanos); más aún, ineficaces. Así, que lamento no compartir tu buen ánimo cuando mencionaste que por boca de algunos pacientes te habías enterado que no querían salir de su centro de reclusión porque “... “afuera” lo espera un mundo hostil y sin contención”, debido a lo que te he dicho, y a que esas palabras comportan al menos una sumatoria de miedos que les impiden reactivar sus vidas sociales, afectivas, laborales, familiares, etc. De momento no hablo de otros trastornos que pueden estar no sólo padeciendo sino empeorando en ese Hospital. Hablo de ello por qué tú me lo cuentas, en son de charla de amigos. Mira que enamorarse del encierro por miedo a la hostilidad del mundo exterior es por lo menos , una nociva excentricidad; es como lo canta Ismael Serrano en su canción “El Virus del miedo”:
    “Y ahí lo tienes encerrado en casa,
    temblando como un niño,
    sellando las ventanas,
    para no ver, ni escuchar,
    sentir, notar la vida estallando fuera.
    Por miedo a sentir miedo
    fue a la cama,
    como una oruga se escondió
    y envuelto entre las mantas
    se durmió,
    hizo humo el sueño
    y se olvidó del mundo
    por miedo a despertar.”

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  6. Y vaya que los ansiolíticos, antidepresivos, antipsicóticos convienen a ese sueño por miedo a despertar; en otra oportunidad hablaremos, si lo quieres, sobre la deshumanización que comportan estos métodos “terapéuticos”. Por último, no dudo que el poder político quiera acabar con la infraestructura de ese hospital para satisfacer intereses personalísimos; de acuerdo que les conviene esta crítica ética y fundada en la realidad; pero es menester tener en cuenta, que si bien en este caso es poco ético el interés de la clase política, la abolición de cualquier centro de reclusión Psiquiátrica – en el mundo- obedece a razones de sumo rigor ético y de respeto por la humanidad.
    Anoto que en ningún momento ha sido mi intención efectuar algún comentario negativo a la imagen de mi amada Argentina, país del que admiro su naturaleza, historia, ciencias, arte, arquitectura, deporte , cultura y Movimientos Sociales, entre otros aspectos. Tampoco es mi propósito denostar su sistema de Salud Pública, ni aportar justificaciones para el cierre de ningún hospital público en ninguna parte del mundo; muy por el contrario, mis planteamientos políticos son enteramente anti-neoliberales; y es a través del modelo económico neoliberal que las poderosas élites trasnacionales quieres privatizar la salud pública especialmente en países como el mío , con gobiernos tan proclives a desproteger la población: Afortunadamente en Argentina la salud y la seguridad social, al menos merecen un intenso debate sociopolítico.... Ahora, que sí creo que debe ser cerrado cualquier centro donde se practiquen torturas o cualquier clase de tratos inhumanos, crueles y degradantes; eso sí, no para que agente corruptos se apropien indebidamente de sus lotes...pueden funcionar Escuelas Públicas en esos sitios... me extiendo en demasía, lo siento, pero quería aclarar mis puntos de vista para evitar malentendidos; pero aún debo esclarecer un punto: no me estoy inmiscuyendo en asuntos políticos argentinos, tan solo anoto una visión humanitaria respecto al tema ( esto, para todas las personas que lean este comentario); sólo me solidaricé con dos compañeros, cuyo coraje y arrojo para exponer una problemática les significó el ostracismo profesional; no es una injusticia que pueda cubrirse con la lúdica terapéutica de ningún Instituto del mundo.
    Querida Liliana, sé que sos una Mujer con pensamiento complejo y con enorme sensibilidad social; también conozco tus cualidades literarias, tu ánimo solidario y tu amor a la humanidad; por eso te hablo con tanta confianza y desprovisto de eufemismos; cuando viaje a mi anhelada Argentina, seguramente serás una de las primeras personas que visite (si me lo permites); luego esta respuesta un tanto crítica va con todo el afecto para vos y habla del profundo respeto que te profeso.

    Abrazos mil.

    "La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas"

    Sigmund Freud

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  7. Querido León: No dudo en absoluto de la seriedad de la nota que presentaste, y menos aún intento justificar bajo ningún concepto, cualquier violación ética por parte de los responsables de este u otro sitio. Es más, periódicamente recibo correos de los profesionales de la cursada, denunciando situaciones anómalas en este sitio y en el Hospital Moyano (el Borda es de hombres, el Moyano, de mujeres).
    Lo que intento decir es que pese a estas irregularidades, hay grupos de excelentes profesionales dispuestos a luchar por sus principios y sus pacientes (como Verónica Hollmann y Juan Pedro Iribarne). Luego, te diré que muy difícilmente el panorama estuviera “preparado” durante nuestro curso, ya que el hospital es abierto y pueden entrar o salir cuantas personas quieran y en los horarios que quieran (no sé cómo será de noche, por supuesto), en ningún momento se me denegó el acceso a pabellones, jardines, comedores, etc. por lo que con mis compañeros pudimos pulular por cuando lugar quisimos sin que nadie nos acompañara ni nos lo impidiera, con lo cual, “preparar” todo un edificio monstruoso y de innumerables pabellones para la visita sería una utopía. Posiblemente eso se haga durante la visita de familiares en casos específicos. También aclaré que no tuve acceso a los pabellones de los pacientes judicializados, que están en un área de seguridad especial.
    Cuando referí lo que contaban los pacientes, sus dichos fueron recogidos en ausencia de los profesionales y en lugares muy diferentes unos de otros, nadie parecía temeroso o condicionado, el ambiente, dentro de su condición, se mostraba distendido y afable, lo que no quita que en otros ámbitos (especialmente en las celdas de los delincuentes declarados ininputables) no se cometan abusos.
    Sé positivamente que el sistema de salud mental, está colapsado, desprestigiado y degradado en Argentina, y así me consta, también sé que mostrar lo poco bueno, no redime lo mucho malo. Pero me pareció oportuno ya que se hablaba de un lugar que conocí y frecuenté, mostrar “la otra cara de la moneda” y demostrar que cuando se quiere, se puede, lástima que quieran tan pocos…

    Creo que ambos bogamos por lo mismo, por la atención y la dignidad del paciente psiquiátrico, no soy ciega, puedo ver todo lo que se cuece entre bambalinas y te puedo asegurar que no me gusta en absoluto lo que veo, por lo tanto no puedo defender las cosas de las que reniego, pero nobleza obliga, digo lo bueno, ya que lo malo ya se ha dicho.

    Me encantaría charlar horas del tema, entiendo que por escrito se pierde la frescura de los conceptos y surgen malentendidos propios de la carencia de inflexiones orales y gestuales. De todos modos, es un placer inmenso poder departir de este modo con vos, León, y sería doblemente placentero poder hacerlo personalmente, ojalá el día menos pensado me digas que venís a la Argentina, te recibiré con los brazos abiertos.

    Te agradezco de corazón tus palabras, en todo momento las sentí dignas de tu persona.

    Un beso inmenso amigo, celebro haberte encontrado.

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  8. Hola León
    Bien lo dicen los autores del texto: "para aquellos que conocemos los manicomios no vamos a encontrar nada nuevo".
    He tenido la triste experiencia de trabajar con los llamados enfermos psiquíatricos en un entorno todavía peor: el entorno penitenciario. En México, cuando un "enfermo mental" comete un delito, se le declara inimputable. Esto implica que no se le considera responsable de sus actos y por lo tanto no es sujeto a sanción. Sin embargo, puede tomarse la medida precautoria de mantenerlo en un pabellón psiquíatrico al interior de un reclusorio. Entonces queda recluido sin condena, en un limbo del que no se sabe cuándo podrá salir. Las familias suelen abandonar a estos sujetos que se habitúan a la carcel y al medicamento.
    Se trata de un grupo en situación vulnerable al que ningún gobierno ha volteado a ver, porque no encuentran en ellos capital político qué explotar.
    Se trata de una cuestión realmente ominosa, como lo señala el texto.
    Gracias por dar a conocer la situación del internamiento psiquíatrico en Argentina. Todo mi respeto y apoyo para los autores, su despido no habla de otra cosa más que la verdad incomoda.
    Un saludo.

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  9. Esta mañana mientras leia lo que me habias dejado escrito en el desván ayer...mientras rumiaba cada palabra dicha, para no perderme su esencia, decidí aventurarme a indagar de tu exitencia en otros lares como lo son los otros blogs que posees, perpleja me he quedado al leer este post.
    Soy enfermera León y para más inri,convivo a diario con mi mete depresiva y la de ...psicótica( no quiero dar datos reales, de ahí los puntos suspensivos).
    En España se abolieron los Psiquiatricos como centros de internamiento de por vida, hoy entrar a un centro es dificíl, salvo si el brote es muy agudo y no se puede controlar en familia, aún así, la maxima estancia suele durar no más de 3 meses, generalmente en 15 días o 1 mes queda resuelta...este tema me toca muy de cerca.
    De las pocas cosas que me arrepiento en esta vida todas estan relacionadas con los trastornos mentales.
    Podria extenderme más pero no quiero revelar nada que forme parte de mi intimidad o de la de los que conviven a mi lado; es un respeto que me debo y les debo.
    Ha sido muy interesante leyendo tus respuestas saber como piensas...
    Un saludo

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  10. Liliana, de paso aprovecho para invitarte a Colombia: Bienvenida sos cuando querás conocer este país tan " exuberante" jejeje. Es una nación bella, muy a pesar de los pesares, y eso sí, muy hospitalaria con los extranjeros. Ya hemos hablado de un caso singularísimo de la cuestión de los internados Psiquiátricos en Argentina y espero seguir investigando para tener un soporte y la posibilidad de un estudio comparado con Colombia, donde, te podrás imaginar, existen abundantes cuadros sintomáticos de neurosis de guerra y todo tipo de depresiones. Es un país donde la mayor parte de su población insólitamente ha depositado su confianza en una dirigencia política probadamente corrupta y aliada con uno de los grupos mercenarios más sanguinarios que haya brotado la historia de la humanidad, tal vez como forma de escape de una realidad que llora miles de delitos de lesa humanidad ( para decirlo de forma no tan cruda) o quizás por esa extraña operación psíquica que hace que los lacayos y esclavos se enamoren de sus amos y desprecien la mano que apuesta por su libertad. Abundante literatura tenemos para elucidar ese masoquismo social, pero eso será en los proyectos por venir. En Colombia se estructura lo que Michael Schneidder ha dado en llamar “neurosis social” y tal situación no dista mucho de escenificarse como un verdadero modelo Fascista, que, sin dictadura declarada, se ha instalado en el Estado gracias a una demagogia y patrioterismo exacerbado y a una guerra atroz que ha venido dopando la conciencia colectiva. (Detesto el “patrioterismo” y por ello me remito al extraordinario Director de Cine argentino Adolfo Aristarain, y a una de su películas: “Un Lugar en el Mundo” donde el personaje encarnado por el actor Federico Luppi expresa que: “... la patria es un invento. El país son los amigos”.
    Aquí millones de personas desfilan en marchas en apoyo a la clase opresora, como curiosamente lo hacían en la Alemania Hitleriana o en la Italia fascista. Hace treinta años el Pueblo salía a las calles a reclamar su libertad... No hablo de la situación de los Psiquiátricos, porque apenas la estoy empezando a conocer- tal vez por estar ocupados denunciando la deplorable situación humanitaria pocos se han dado a la tarea de investigar violaciones de DDHH en estos centros-. Lo que si tengo claro es que no hay ningún tipo de control sobre las prescripciones de sustancias psicoactivas por parte de Psiquiatras, quienes, sin diferenciar síntomas, experiencias o subjetividades, recetan a granel fluoxetina, diazepán, paroxetina y pare usted de contar. Como hay tantos deprimidos, he podido seguir de cerca la experiencia nefasta de un par de pacientes que, en un decenio de farmacoterapia no han experimentado la menor mejoría y en cambio si se han convertido en farmacodependientes, inseguros, en términos populares: “nerviosos”. La calidad de vida de estos hombres y mujeres con depresión ha disminuido notablemente en manos de Psiquiatras. Ello sin contar con que en cualquier farmacia se vende fluoxetina genérica, o de marca “Prozac” sin fórmula médica. Yo he llamado a esta situación “narcotráfico legal”, hecho conflictivo que se suma al sufrimiento a que nos ha condenado el narcotráfico ilegal desde hace treinta años.

    Querida Liliana, cuando inicie los proyectos o investigaciones al respeto de estos conflictos sociales- donde la psique- es objetivo de guerra, seguramente solicitaré tu asesoría profesional y tu agradable compañía; Abrazos; sigo disfrutando en grado sumo, la profundidad y el calor humano de tu poesía - aquí entre nos, tu bitácora es una de las que nunca me pierdo-

    Saludos a mi amada Argentina. Además de todo lo que admiro de tu país, mi apellido me aferra a él ineluctablemente, jejeje.

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  11. Hola George;

    En Colombia también el Código Penal utiliza este "atributo" de inimputables; hecho poco investigado por la Psicología y la Sociología de estos lares y que delata una tradición inminentemente legalista (por no decir "leguleya"). La ley sigue siendo esa indestronable deidad que para muchos, parece explicar todo hecho social, cuando bien sabemos que es el hecho social el que explica la ley; hace algunos años se le concedió el premio como Magistrado del año, a un abogado cuya máxima académica es: “ el derecho no se hizo para polemizar sino para obedecer”. Aquí se sigue hablando de Iusnaturalismo tal cual como se planteaba en el siglo XVII. Por tal razón cualquier Psiquiatra puede ser Juez; es así, todo médico con postgrado en Psiquiatría puede , con solo una entrevista, determinar que “X” o “Y” persona es esquizofrénico y por lo tanto emitir concepto de inimputabilidad; y como en la praxis, el señalamiento de inimputabilidad es una condena per se ( por más que el código Penal hable de principios humanitarios , de garantías frente al Poder del Estado y etc, y por más que en sus páginas se insista que “ la internación en establecimiento psiquiátrico o clínica adecuada” -art. 69, num. 1. C.P.- no es una Pena sino una medida de seguridad), pues el Psiquiatra se convierte en un miembro más del Tribunal de la Inquisición postmoderna (con métodos probatorios muy parecidos a los que se utilizaban para determinar si alguien era o no, hereje.)

    Estimado Doctor, le dejo el enlace del sitio web de Topía, revista donde apareció la información que hoy nos convoca en torno a los atropellos a los dos investigadores que denunciaron excesos en ese establecimiento Psiquiátrico. Quizás le interesen varios de sus temas:

    http://www.topia.com.ar/articulos/la-admisi%C3%B3n-en-un-manicomio-cr%C3%B3nicas-delirantes#comment-245

    Un fraterno saludo.

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  12. Es evidente que durante siglos nuestras sociedades no saben que hacer con el enfermo mental, con algunas sutiles difrencias se les trata como delincuentes.
    Nadie se internaría voluntariamente de buena gana en un hospital psiquiatrico, de allí nace la primera crítica a la psiquiatría y al sistema de salud a ssber; tratar a los enfermos contra su vuluntad violando el derecho básico de
    libertad.
    No voy a repetir los abusos muy bien fundados expuestos en el artículo original, mas bien haré una pequeña diatriba sobre los supuestos beneficios colaterales como hacer artesanias, pinturitas o recitales.
    En primer lugar me pregunto si hacer cosas de esas pueden compensar el el desarraigo a que son sometidos de donde se vulneran TODOS los derechos.
    De hecho padecer algún desajuste que pueda ser suceptible de clasificación psiquiátrica es un delito no excarcelable.
    Por otra parte a la luz de de las condiciones degradantes a que son sometidos los internos muy bien documentadas y expuestas por el artílculo aqui comentado y por los pobres o nulos resultados creo que va siendo hora que la psiquiatría como disciplina y los sistemas de salud vigentes reconozcan que son incompetentes en el tratamiento de los desordenes mentales.
    Y por una razón aparentemente sencilla; no se toman en serio las demanadas de los enfermos,no permiten que los síntomas hablen,les niegan el derecho de la palabra, y los condenan a la exclusión social.
    El enfermo mental es apenas la llaga superficial del cancer del que no quiere saber la sociedad que está enferma y el modelo psiquiatrico le permite la negación deliberada de su existencia.
    Un abrazo Leo!
    Damian.

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  13. Hola Eurice, bienvenida por estos lares. Aquí se trata la problemática de las depresiones desde puntos de vista muy humanos; se trata de hablar de lo que la sociedad sólo quiere hablar con eufemismo y manierismo; un discurso aséptico elaborado desde altas esferas, precisamente para satisfacer intereses elitistas.
    Agradezco tu comentario, y la información que en éste refieres sobre los avances en la materia en España. Con respecto a la intimidad, no te preocupes, es uno de los derechos más caros de la humanidad, y urge a gritos, protegerlos sobre cualquier tipo de exceso de Poder; es así: en los centros de reclusión psiquiátrica es uno de los derechos más vulnerados; el paciente queda desnudo e indefenso ante las predisposiciones del poder psiquiátrico. No hace falta dar electroshocks ni atar al paciente a una cama o una camisa de fuerza para violar los Derechos Humanos; con la desnudez del cuerpo, y el condicionamiento de la voluntad (desnudez de la mente) se comete una infracción oprobiosa a la legislación humanitaria y una afrenta ruin a la dignidad humana – de esto nadie habla, a pesar de constituir un trato cruel y degradante- .

    Un muy sincero saludo, Eurice.

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  14. Hola Damián;

    "...no permiten que los síntomas hablen...”, de acuerdo; lejos de ello, los callan con atroz- o a veces sutil- violencia. No es ético publicitar ningún "beneficio" estético de cualquier "manualidad" que obre como psicoterapia si hay al menos un signo de degradación del cuerpo y de la mente de cualquier sujeto que padezca un sufrimiento psíquico. Si se despojaran de su prepotencia pseudointelectual, de sus intereses personalísimos, si en vez de mercaderes fueran seres solidarios y comprometidos con la superación de los traumas, de los complejos, etc, estos "profesionales de la mente" se percatarían que, para la cura, lo que los “pacientes” menos requieren es el aislamiento social; fue una crítica muy bien tallada en Italia (científica, lógica, verificable), país donde fue de muy buen recibo, tanto, que los manicomios ( las cosas por su nombre, sin eufemismos) fueron abolidos. Todo porque en dicho país se habló del tema, es decir, se expresaron los síntomas de la neurosis social; si la sociedad ocasiona las depresiones, las neurosis y demás, aparte de absurdo, es muy injusto que condene a los sujetos que han sido víctimas de sus desmanes al ostracismo...a la reclusión... el aislamiento, como bien es sabido, es una “técnica “ inserta en la teorías peligrosistas propias del positivismo tan en boga a finales de siglo XIX y principios del XX. Estas tesis peligrosistas fueron superadas, habida cuenta de lo inútiles que resultaban, además de vejatorias de la dignidad humana. Hoy, el discurso psiquiátrico se ha volcado a esas teorías, en lo que a mi parecer, representa un retroceso histórico brutal. Sólo que ahora hay una diferencia con el pasado: la crueldad se disfraza de “bondad”, de “belleza”, de “estética”... y esta estética que cubre el horror, es lo que se muestra no sólo como bondad terapéutica sino como “resultados positivos”. Ya lo decía Dostoievsky: “el miedo a la estética es el principal síntoma de impotencia”...

    Recuerdo una pasaje de la película italiana “La Mejor Juventud” , en la que un buen Psiquiatra- que los hay- frente a la pregunta de su hermano acerca si una paciente que tiene al lado es esquizofrénica, responde más o menos así: “ sí, es esquizofrénica, eso dicen, pero no significa nada”. El hermano lo interpela: ¿la esquizofrenia no es una mente dividida? Y el Psiquiatra responde: “sí, ¿pero quién no tiene la mente dividida? ¿Tú siempre actúas del mismo modo en situaciones distintas?

    Aclaro que no es éste el diálogo exacto de los personajes, pero sí se corresponde con el contenido.

    Muy valiosos los aportes vertidos en tu comentario Damián; sano es contar con la opinión de un Psicólogo con pensamiento complejo como vos.

    Un abrazo.

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  15. Pensaba que esto sólo ocurria en mi país; toda esta odisea de acceso a un adecuado sistema de salud, con condiciones mínimas, al parecer es una quimera en América Latina y se condicen con los postilados del estado de bienestar al cual los europeos han vuelto a mirar luego del colapso neoliberal de los 90.
    Tamaño paisaje subjetiviza mi apreciación y me recuerda el filme "Atrapados sin salida".

    De alguna manera tiene que existir una salida!
    Un abrazo

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  16. Hola Augusto; a mi también me recuerda este " paisaje" a "Atrapado sin salida"; a la par se encuentra " Hombre Mirando al Sudeste", film argentino del Director Eliseo Subiela, que muestra un intenso debate alrededor de dicha problemática.

    Y sí, Augusto, de alguna manera; de alguna manera...

    Un abrazo.

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