miércoles, 18 de noviembre de 2009

La admisión en un manicomio: Crónicas Delirantes

A continuación  presento  un artículo sobre opresión manicomial  y psiquiátrica en Argentina, publicado originalmente en la Revista Topía por la Psicóloga Verónica Hollmann y el estudiante de Psicología Juan Pedro Iribarne, hecho que les  acarreó como consecuencia la censura oficial y la exclusión laboral...No pocos se han rasgado las vestiduras  con este tipo de denuncias, a tal punto, que no han vacilado en atizar el fuego de la hoguera medieval. Continúa la caza de brujas en el ámbito científico; cualquier prueba de que las ideas y " tratamientos" impuestos por la oficialidad Psiquiátrica y  Farmacéutica son además de errados, violatorios de Derechos Humanos y/o nocivos para la psique y los cuerpos de los "pacientes" , genera  de inmediato la consecuente reacción represiva contra quienes las exponen. En alguno de los comentarios a la nota que nos ocupa en  "Topía" , un Psiquiatra opone como argumento ( trivial e inconexo, sin duda alguna), palabras más palabras menos, que el comunismo ya no existe y que el Psicoanálisis  pasó de moda. De ello se infiere que el señor Psiquiatra piensa que, porque el comunismo no existe, no existen injusticias  y que la psique se "mide" por modas intelectuales...


La admisión en un manicomio: Crónicas Delirantes


Por Verónica Hollmann y Juan Pedro Iribarne - Publicado en 04 November 2009
Este artículo tiene la capacidad de decir las cosas por su nombre. Para aquellos que conocemos los manicomios no vamos a encontrar nada nuevo. Sin embargo describir sin eufemismos como se ejerce el disciplinamiento en la institución manicomial produce esa sensación que Freud nombraba como lo siniestro. Los responsables de mantener esta situación no es un poder abstracto. Son aquellos que por defender sus intereses se oponen a cualquier proyecto de transformación: la alianza entre el gobierno macrista de CABA, los grandes laboratorios, las instituciones de medicina privada, la burocracia sindical que manejan sus intereses en las obras sociales y las organizaciones médicas. El texto de V. Hollmann y J. P. Iribarne -el cual compartimos en su totalidad- reafirma la lucha de todos los sectores antimanicomiales por un tratamiento del padecimiento subjetivo basado en una perspectiva ética, racional y científica. Este el compromiso de nuestra revista.
Actualización 7/11/09: A partir de la publicación de este artículo sus autores fueron echados del hospital Borda (leer comunicado de Topía)
Según la Ley 448 en su Artículo 19º: “La internación es una instancia del tratamiento que evalúa y decide el equipo interdisciplinario cuando no sean posibles los abordajes ambulatorios. Cuando ésta deba llevarse a cabo es prioritaria la pronta recuperación y resocialización de la persona. Se procura la creación y funcionamiento de dispositivos para el tratamiento anterior y posterior a la internación que favorezcan el mantenimiento de los vínculos, contactos y comunicación de la persona internada, con sus familiares y allegados, con el entorno laboral y social, garantizando su atención integral.” (1)
Todo el que trabaje en Salud Mental sabe que esta ley no se cumple. Algunos miran para otro lado, defienden intereses personales, gremiales, entre otros. Nosotros, como muchos otros compañeros, no podemos ser cómplices en la naturalización de prácticas que violan la dignidad de los internados para mantener un sistema. En palabras de Basaglia, “…nuestro deber como técnicos es informar a la opinión pública la manera en que están dirigidas estas estructuras, Esto es importante para que las personas tomen conciencia acerca de que son violentadas más que curadas.”(2)
“La admisión es un infierno”, se escucha frecuentemente entre los pacientes. Y sí, quema, arde, arrasa como el fuego, con la subjetividad del paciente, y lo somete a una nueva cultura: la manicomial.
Pensemos por un momento, un paciente ingresa en la guardia del Hospital Borda. Es probable que haya ingresado por los tan precisos diagnósticos de “descompensación psicótica”, “alcoholismo crónico” “ideación suicida”, entre otros.
Esta persona, con sus problemáticas, que nunca son abarcadas ni por el más certero recorte diagnóstico, llega, en el mejor de los casos con una familia contenedora o en el peor de los casos en un móvil policial con personas que no están preparadas para lidiar con estas crisis para lo cual no sería raro esperar alguna golpiza.
Una vez llegado al hospital el paciente es llevado a la guardia donde generalmente se le hace una entrevista psiquiátrica, y es bienvenido con el tan mentado “inyectable”. A partir de ahí es derivado al servicio de admisión. Servicio de arrasamiento subjetivo por excelencia.
A ver ¡¿qué de terapéutico tiene esto?! Podemos estar de acuerdo en que todo paciente que atraviesa una crisis, transita por un proceso de retracción libidinal, en algunos casos despersonalización. Veamos que se le brinda al paciente en su inicio del tratamiento:
Al entrar a este servicio, la admisión, se le retiran las pertenencias que van a parar al deposito hospitalario, no se le permite ver a los familiares, que a esta altura se encuentran angustiados, perplejos y con miedo de dejar a su ser querido en este lugar. Familiares que no son contenidos en forma verbal en la mayoría de las ocasiones. Se pueden escuchar diálogos como “bueno, le dejo una toalla, cepillo de dientes algo para que se higienice”, en un claro intento de mantener ciertos hábitos que el paciente venía sosteniendo; “sí”, se le responde, pero a poco de ingresar, sus pertenencias desaparecen, pertenencias que lo ligan con su cotidianeidad y a largo plazo desaparecerán también los hábitos adquiridos, en un claro proceso de desculturización. Los referentes identificatorios se van esfumando: corte de pelo compulsivo, ropa que no elige, no hay espejos, ni relojes, puede pasar días sin mirarse y sin ni siquiera saber día y hora, dando paso a una nueva enfermedad: la enfermedad institucional.
En algunos momentos se aplica un “efectivo método terapéutico”: la contención física, método que anula por completo el decir del sujeto porque si bien en algunos casos puede ser necesario para que no se lastime puede pasar horas y horas por no decir días (si tiene la mala suerte de ingresar un fin de semana) sin que nadie le pregunte sobre su padecer. Es usual escuchar gritos dada la violentación institucional que sufren estos pacientes, violentación que en algunos casos lleva a más medicación. Todo esto sucede mientras los enfermeros juegan al truco al lado de la sala de contención. “Mejor no veo nada y no digo nada porque a veces, observar es meterme en problemas” (3)
En las caras de los pacientes, expresiones de perplejidad, como en otras caras, compañeros que, quizás a causa de su delirio, deciden calmar el sufrimiento del compañero asfixiándolo con una almohada hasta matarlo. Paciente que después es judicializado y tarda años en salir del hospital. Pacientes muertos, que son llevados en tablones por otros compañeros, circulando por el hospital, tapado con una frazada rota, y tratando que no se caiga, mientras partes de este cuerpo que estuvo muerto para muchos, antes de la muerte física, cuelgan del tablón. Lo llevan hasta su lugar de destino que vaya a saber cual es. Y bueno, total, como todos escuchamos en C5N, al Dr. Garralda, director del Hospital: “siempre se muere algún paciente”. En esta frase vemos como desde la más alta jerarquía del hospital quedan naturalizadas las prácticas más aberrantes. Tal como señala Basaglia en su libro La condena de ser loco y pobre, hay que cambiar el esquema que hace del enfermo mental un cuerpo muerto en el manicomio, en una persona viva responsable de su propia salud.
El Servicio de admisión, al ser cerrado, también es usado como servicio de castigo. La frase “el que se porta mal va a ir a parar a admisión” es de uso común, como también en la misma admisión se ha escuchado “si seguís jodiendo te doy electroshock”. Y por si esto fuera poco, esta crónica delirante sigue:
“El Borda es una boca grande que te traga” Paciente internado
Si se decide, vaya a saber según que proyecto terapéutico, pasar al paciente al interior del hospital, el siguiente paso en el arrasamiento subjetivo es el Shopping de pacientes. Sí, en el Borda también hay Shopping. En lugar de productos se eligen personas. Lo recomendable para el profesional es conocer a alguien en admisión para que no te metan “un caño” (paciente problemático ya sea por su situación legal, sus conductas o sus pocas posibilidades de externación que baja el promedio del giro cama). Es frecuente escuchar frases como “yo soy amigo, así que me da algo bueno, un psicótico, tranquilo, con familia”. También son comunes los intercambios de mercancías del estilo “me llevo dos psicóticos y te dejo un adicto”. O se puede escuchar, “esperame hasta mañana que tengo uno bueno pero le falta”. Sería lo mismo que ir al verdulero y que te diga que no tiene buenos tomates que los de mañana van a estar mejores. También se conocen rumores de servicios donde no aceptan pacientes con determinadas características, por eso el Shopping en este caso es más selecto, sería algo así como “el Alcorta”.
Una internación puede durar un mes o varios años depende el Servicio en que el paciente sea admitido. Lo que se dice una ruleta rusa.
Si se pensaba que el infierno de la admisión terminaba en el Servicio que posee el mismo nombre, el paciente en cuestión no tardará en comprobar que en el Servicio en que finalmente es aceptado se replican las mismas lógicas antes mencionadas.
En primer término se le realizará una nueva entrevista de admisión. Esta debería ser interdisciplinaria pero en la gran mayoría son realizadas exclusivamente por psiquiatras.
Cualquier persona con cierto sentido común, supondría que se realice en un consultorio cerrado, con una cierta intimidad y contención, donde el paciente pueda contar, nada más ni nada menos, que lo trae por el Hospital, relato generalmente cargado de angustia, confusión, bronca, enojo, depresión, entre otros sentires. Una persona, que esté formada como trabajador/a de Salud Mental debería manejar además los conceptos de encuadre, confidencialidad, transferencia, entre otros. Es fundamental recordar que sumado a la crisis que llevó al paciente a ser internado, es esperable cierto temor y confusión sobre como será la internación, con toda la representación social alrededor de lo que es un manicomio, en este caso el Borda. El lector considerará que lo más lógico sería explicarle al paciente en que Servicio está, como va a ser su tratamiento, con que actividades cuenta el Servicio, que se le muestre su cama y las instalaciones, que se le presente a sus compañeros, se le asigne un tutor que lo acompañe los primeros días, se le explique las reglas de convivencia, y demás cuestiones.
Pese a todo esto, la entrevista es generalmente un interrogatorio cuasi-policial, plagado de preguntas, a veces de tal forma que la siguiente pregunta se superpone a la respuesta del paciente ante la pregunta previa. Durante la misma puede haber hasta cinco psiquiatras, de estricto guardapolvo blanco, con una mesa de por medio, enfrentados (en los múltiples significados de la palabra) al paciente. Por supuesto que los entrevistadores se reservan el derecho a atender su teléfono celular y a hablar a los gritos por sobre el discurso del paciente, a discutir la medicación de otra persona, a interrumpir y a levantarse y salir del consultorio cuando lo consideren menester. A su vez, cualquier profesional del Servicio tiene derecho a entrar y salir del consultorio u office donde se esté haciendo la entrevista cuando así lo desee.
El paciente no recibirá ningún tipo de explicación sobre su situación ni sobre su internación excepto cuando se trate de un paciente internado bajo Juzgado Penal donde se le señala que tiene prohibido salir del hospital.
Las preguntas sobre los síntomas por supuesto que se introducen con la mayor de las sutilezas:
Dr: ¿y escuchás voces?
Pte: No
Dr: ¿Seguro?
Pte:
Dr: ¿y pensás que alguien te persigue?
Pte: No
Dr: Bueno, no te escapes, eh
Si finalmente el paciente en cuestión considera que el suplicio de la entrevista de admisión finalmente terminó, se llevará la grata sorpresa de que esta puede repetirse ad eternum de acuerdo al interés o dudas que su caso genere en los psiquiatras. Un mismo paciente puede tener hasta seis o siete entrevistas de admisión. Un zoológico donde lo visitan estudiantes de diferentes Universidades y carreras, arrasando su intimidad. Ya está instalado el poder psiquiátrico, aquel que tiene en sus manos la decisión más importante para el paciente: cuando puede irse de este infierno. Es por esto que nunca se niegan a estos interrogatorios. Basaglia lo explica muy claramente cuando dice “en los manicomios cerrados el enfermo pregunta “¿Cuándo vuelvo a casa?”, el médico responde “mañana”. Esta es la respuesta que quien tiene poder da siempre al oprimido.” (4)
Cuando salga de la entrevista deberá apelar a la solidaridad de algún compañero, de los que por suerte nunca faltan, que le cuente medianamente algunas mínimas cuestiones del Servicio. Para conocer las reglas implícitas del mismo siempre estará la irremplazable experiencia del aprendizaje vivencial, cuando por ejemplo un enfermero lo levante a los gritos para insultarlo por cambiarse de cama, o porque no se levantó para tomar la medicación, o porque no se bañó, entre otras cosas. Otro ingrediente de las lógicas manicomiales: la infantilización del paciente, el maltrato y la humillación.
Recordemos parte del Artículo 19 de la ley 448, citado cuando iniciamos estas crónicas delirantes, “Cuando esta deba llevarse a cabo (la internación) es prioritaria la pronta recuperación y resocialización de la persona.” (5) Creemos que quedó más que claro que es indispensable un cambio, y que este cambio se tiene que dar en un marco de lucha política. No nos alcanza con armar “dispositivos parches” para que el manicomio no parezca un manicomio. Sí, lo es, y lo seguirá siendo mientras no se cumpla la ley. Mientras se sigan silenciando estas prácticas aberrantes. Mientras se movilizan diferentes sectores de Salud Mental, dados los despidos encubiertos de los Directores Dr. Slipak y Dr. Cafferatta, y el Borda sigue haciendo oídos sordos. Mientras afuera hay movimiento, adentro se escucha un silencio cómplice, sepulcral. Tan cómplice que habiendo participado y firmado la misma carta que llevó a estos despidos, los Dres. Picasso y Carofile, miraron para otro lado. Creemos que si no se generan espacios de reflexión y acción concretas frente a tantos atropellos de este Gobierno, y de todos los interesados en que todo siga igual seguiremos conviviendo con el poder y la opresión.

Verónica Hollmann
Psicóloga
vhollmann@hotmail.com

Juan Pedro Iribarne
Estudiante de Psicología UBA


[1] Ley de Salud Mental de la Ciudad de Buenos Aires (448) disponible en http://estatico2.buenosaires.gov.ar/areas/salud/s_mental/archivos/ley448... 448
[2] Franco Basaglia, “La condena de ser loco y pobre. Alternativas al manicomio”, Ed Topía, Bs As, 2008, p. 85
[3] Salud y Subjetividad pag 47
[4] Franco Basaglia, op. cit,  p. 114
[5] Ley de Salud Mental de la Ciudad de Buenos Aires (448), op. cit.

martes, 10 de noviembre de 2009

CONTRATIEMPO


VARGAS VILA
En 1921 escribía José María Vargas Vila en el prefacio de su libro: "En las Zarzas del Horeb" que si todavía fuera capaz de sentir orgullo, este sería producido por su "visión profética", en cuanto sus vaticinios, vertidos en  el mismo título que se publicara en 1913, fueron cumplidos por la Historia. Desde luego, nada más lejano de la superchería de su tiempo- ¿el nuestro?- que su cáustica visión intelectual, la que lo llevaba a rasgar las mordazas  de su principio de siglo -¿el nuestro?-. Ojos, bocas, extremidades estaban atados por rollos de asépticas  veleidades, y afectos masoquismos que momificaban la conciencia de lacayos y esclavos; los mismos que  amaban a sus crueles amos y depreciaban a  quienes  intentaban quitarles las vendas de sus cuerpos y espíritus. Denunciar la opresión y sus mentiras blandiendo por espada la palabra y la verdad  social, era una misión peligrosa en grado sumo, y quien se arrojara a esas batallas, corría el riesgo de morir, o de ser tratado como orate. En el tiempo de Vargas Vila el único estado de lucidez válido era vivir arrodillado  -¿nuestro tiempo?- “...el equilibrio perfecto está en ponerse de rodillas” pág 16.

A un paso del 2010, sorprende  el  tino de las predicciones de Vargas Vila; una muestra de su depurada ironía así lo indica:
...no amar la tiranía es rebelarse contra la humanidad;
No tener los vicios de su época, es estar fuera de su época y contra su época;
He ahí un revolucionario arcaico;
La Libertad ha pasado de moda;
Y, la Dignidad también;
(...)
¿la Virtud?
no hablemos de utopías;
no hay más Virtud que el Éxito;
la era de las ideas ha pasado;
vivimos en la era de los intereses;
el pensamiento, esa es otra utopía romántica;
no hay grande sino el vientre;
el Mundo es una enorme digestión;
esa es la Vida;
¡paso a los estomacales!
¿No  son esos episodios culturales  experimentados  en la actualidad? El orgullo de los mentores de falacias campea sobre la realidad política, anclado a las revoluciones tecnológicas como única argucia para decorar textos universitarios  con los que los pseudo intelectuales obtiene preseas de parte de las Corporaciones que los patrocinan, elevándolos a la categoría de tecnócratas académicos; se trata del orgullo posmoderno.

¿ y dónde está esa trascendida modernidad, si seguimos sujetos al malestar cultural premoderno? De la época de Vargas Vila es factible predicar que la modernidad aún no se instalaba en Colombia, ni siquiera en sus ciudades; y que uno de las predicciones que él arroja: la Revolución Bolchevique, fue el plano político global que le abrió las puertas años después. La Reforma ideológica de la Constitución Política de 1886, orquestada por vientos liberales  en el año 1936 da buena cuenta de ello. Algunos vinculan el surgimiento de la modernidad en Colombia con los procesos de industrialización de mediados del siglo XX, y hay algunos teóricos descarados que  ya nos ponen en la cima de la posmodernidad. Pero en algo tienen razón; si bien la posmodernidad no es asible en  los terrenos de la realidad, el “posmodernismo” como patrón cultural anclado al desarrollo del modelo económico neoliberal, sí existe, aunque lejos esté de corresponderse con las  ideas, luchas, utopías,  “Virtudes” -en términos Vargasvilescos-; en suma, con las respuestas  sociales, políticas y culturales  que demandan las injusticias sociales  derivadas de la imposición del mismo modelo neoliberal. Esquizofrenia cultural le llamaría Dostoievsky  y neurosis social le apodaría Michael Schneider. Ello es el posmodernismo : luchar a muerte contra el sistema consumiendo enlatados en un supermercado, o acudir al neo chamán para purificar la culpa de pensar mal, o  consumir la píldora de la felicidad ( antidepresivos) para creer que  todo marcha bien, afuera y adentro.

Esclavitud contemporánea  travestida en pueriles entelequias libertarianas. (El libertarianismo consiste en querer privatizarlo todo, es la máxima cumbre del individualismo como propuesta cultural). Con esto deambulamos como autómatas  por nuestro tiempo. -¿nuestro tiempo?-

Así que en estos tiempos posmodernos  vivimos situaciones de opresión y exclusión muy similares a las que vivió Vargas Vila, y esto sólo parece indicar una cosa: que todo los “ neo” es lo viejo; que la posmodernidad, es en esencia,  como lo anotara Terry Eagleton: lo premoderno. Vargas  Vila vaticinó nuestro tiempo, luchando contra el suyo; ¿no es entonces  urgente y necesario luchar contra el nuestro para  iluminar las tinieblas medievales que nos ciegan?
“si yo fuera capaz de sentir orgullo, lo sentiría ante el poder de visión profética, que caracteriza este libro en cuyas páginas tiembla un tropel de veredictos que se cumplieron”
Prefacio de: “En las Zarzas del Horeb”  VARGAS VILA, 1921
*Obras Completas J.M. VARGAS VILA-VOLUMEN12 ,Editora Beta,Editorial Bedout; Medellín, Colombia.1973

viernes, 6 de noviembre de 2009

LO DINOSAURIO Y LO HUMANO: DESAPARICIONES


Apenas percibían el brillo que la naturaleza les hacía  ostentar, sin que les quedase punto alguno de comparación. Fueron perfectas sus pisadas, y enormes sus grietas; era cadencial el ritmo que desprendía su colosal fuerza.
Los demás  los envidiaban, pero también hacían sus fiestas al compás de sus rústicos sonidos. Las palmas sólo cumplían su papel, sin imaginar jamás, el extraño presagio del meteoro, ni el fatuo reino de un animal más grande que el dinosaurio.

Ellos amaban, y  destruían por ello, lo necesario para existir. Sabían de su tamaño, creo, pero esto los hacía conocedores de su espacio y de la ronda de esferas, que pese al acercamiento de algunas cabezas hacia el cosmos rutinario, no lograban  poseer.
Sus colas simulaban ser rastreros agentes del viento, en feroz tocata y envidiable galanteo con la raíz indiscreta de las algas, que entonces, se asomaban sin pudor al lado del cauce más querido.

Nunca imaginaron...
Nunca crearon; no conocieron el bien, mucho menos el mal, sólo sentían y admiraban el peligro, porque en su olor imaginaban su valentía. No había ley, pues no había hombres; tan sólo experimentaron el constante devenir, la impúdica morada  del radiante colapso cual amarillo sabor a calor.
Presenciaron, fueron testigos, y vivenciaron el enigma de la vida, sin poseerlo, sin ni siquiera sustentarlo.

En un tiempo cualquiera, cuando los años no habían sido paridos, contemplaron, aterrados, el insoportable tacto del frío lejano; el imprevisto horizonte colmado de lienzos blancos, y el impacto final de la bruma que osó disecar sus templos telúricos.

Ellos desaparecieron.
Y nosotros algún día nos cansamos de los árboles, y nos dio por ser sujetos, y por ser más grandes que ellos,  hasta guerreamos con los demás, hasta vencerlos y humillarlos.
Hasta que en una manecilla firme, con la que nos inventamos el recuerdo, nos percatamos de la sublime experiencia de los gigantes y les construimos memoria, y buscamos sus óseos lamentos, y los reconstruimos. Sin saberlos vivos, los imaginamos vivos, en la quimera de nuestros pasos, en el dibujo que pudimos realizar, en esta estrechez de astro que habitamos, en el cual se ordenó la primera ráfaga de piedras.

Nos condenamos a ser más grandes, tal vez por eso inventamos verdugos sin rasgos de identidad con nuestro vivo retrato: tal vez por ello ideamos máquinas...
Algún día se repitió la tragedia del dinosaurio, se apagó una vida humana, pero no supimos dónde ni cuándo, y la separaron de nuestras mentes, y no la pudimos despedir, es más, nunca supimos qué pasó, nunca supimos qué hacer... y esta vez fue el fierro ardiente de quien surgió del césped, firmando falacias a la hora tal del te inglés.
Fueron muchos más; tenemos memoria, pero no retienen tanto. No sabemos si nuestros hermanos mueren, tampoco sabemos si la memoria existe.

Estamos locos.
Encorbatamos nuestros gritos y olvidamos nuestra pluma.
¿Estamos o no?
Es en suma, inconcebible esta angustia, esta rabia, de ver desaparecida la memoria. 
        

León Plata
2000

lunes, 2 de noviembre de 2009

¡PELIGRO! CONGRESO DE PSIQUIATRAS PIDE MÁS MEDICACION EN LA INFANCIA

Nueva información transmitida por Juan Pundik, Presidente de la Plataforma contra  la Medicación de la Infancia y el Prozac:
PREPARÉMONOS PARA DEFENDERNOS DE LA AMENAZA PSIQUIÁTRICA

Bajo el lema, ‘No hay salud sin salud mental’ las Sociedades Españolas de Psiquiatría y de Psiquiatría Biológica han reunido en Madrid, del 20 al 24 de octubre del 2009, el XIII Congreso Nacional de Psiquiatría, evento subvencionado por la industria farmacéutica, del que participaron más de dos mil psiquiatras para debatir los últimos avances en prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades mentales.

"Es esencial tener una buena salud mental para poder tener salud", afirmó Jerónimo Saiz, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP), advirrtiendo que "los trastornos mentales constituyen en nuestro país una causa muy frecuente de discapacidad, pérdida de calidad de vida, sufrimiento, aislamiento social, estigmatización y hasta mortalidad por suicidio. Uno de cada seis españoles ha padecido, padece o padecerá un trastorno mental a lo largo de su vida".
José Giner, presidente de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental (FEPSM), explicó que el papel de la psiquiatría en la sociedad actual es cada vez más importante porque influye sobre cualquier dolencia: " La psiquiatría está cada vez más presente. Cuanto mayor es el nivel cultural de la sociedad, mayores son los problemas psiquiátricos".

A pesar del desarrollo en la última década de la investigación en psiquiatría, sería conveniente ahondar aún más en conocer el funcionamiento normal del cerebro. Según Julio Bobes, "tenemos muchos aspectos en neurociencias desconocidos y por tanto consideramos esencial que se dote de más medios de investigación para el conocimiento normal del cerebro y se facilite la investigación de cómo funciona el cerebro y de las diferentes alteraciones que tienen nuestros enfermos afectados de trastornos mentales".




IMPULSAN EN ESPAÑA LA UTILIZACIÓN DE PSICOFÁRMACOS EN NIÑOS



Durante el Congreso se ha desarrollado un Simposio en el que se revisaron los aparentes beneficios y limitaciones que tiene el tratamiento antipsicótico en la población infantil. Aunque en España no se cuenta en estos momentos con datos específicos sobre el uso de psicofármacos en niños, los psiquiatras consideraron necesario aumentar la prescripción de fármacos en la población infantil con trastornos mentales.



La Dra. Mara Parellada, presidenta del Simposio, y que trabaja en el Servicio de Psiquiatría del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, considera que "en los últimos años ha habido un crecimiento del tratamiento con antipsicóticos en niños y adolescentes, no sólo para tratar patología psicótica, sino también para muchos otros trastornos" advirtiendo que "las indicaciones de las agencias reguladoras no han seguido el mismo ritmo". Reconoció que no obstante se estaba objetivando un creciente uso de los psicofármacos en la población infantil. Agregando que "por un lado, hay estudios que están avalando el uso de psicofármacos en niños y por otro, se está consolidando una mayor confianza en su uso gracias a que disponemos de fármacos con menos efectos secundarios (como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina) y por la comercialización de fármacos más seguros (como los nuevos antipsicóticos)". Explicó también que la tasa de indicación de psicofármacos en niños está lejos de aproximarse a la que se registra en otros países avanzados: "en España no hay una sobreutilización de psicofármacos en la infancia, como puede haberla en otras sociedades (como la norteamericana)".
Según los expertos, "tan negativo es tratar de más como de menos; no emplear psicofármacos en niños puede ser imprudente e irresponsable en algunos casos", adviertió esta experta. Uno de los ejemplos más característicos es el de niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH); tal y como reiteran los psiquiatras, arrastrar a lo largo de la infancia y adolescencia síntomas de TDAH sin resolver puede conllevar mayor riesgo de complicaciones a medio-largo plazo, derivados de múltiples fracasos sucesivos, inseguridad, baja autoestima y/o desadaptación.


Tal y como afirma la Dra. Mara Parellada, "los diagnósticos psiquiátricos más frecuentes que se detectan en nuestro medio son los trastornos de ansiedad y los trastornos del comportamiento, en particular el TDAH". Este último es una de las patologías psiquiátricas más prevalentes de inicio en la infancia y es la alteración del comportamiento neuroconductual más diagnosticada en niños de edad escolar. - ".
Según la psiquiatra Parellada ada vez se conocen mejor los factores implicados en el desarrollo de trastornos mentales en niños, lo que también ha motivado una mejora significativa en su abordaje. Su origen depende del tipo de enfermedad psiquiátrica; así, unas dependen más de factores constitucionales (genéticos y de desarrollo cerebral temprano), como la esquizofrenia, el autismo o el TDAH, mientras que otras obedecen más a la interacción de factores biológicos (como el temperamento) y factores ambientales (acontecimientos adversos, relaciones interpersonales tempranas, etc.), como son la ansiedad o la depresión.


Agregó también que aunque los factores sociales influyen en todas las patologías, trastornos como el bipolar, la esquizofrenia o el TDAH dependen en su aparición de influencias más orgánicas o genéticas, afirmando que los expertos apuntan a la escasa disponibilidad de psiquiatras con formación específica para abordar los trastornos mentales infantiles.
Terminó reconociendo que otro déficit por solventar es la falta de estudios realizados específicamente en niños, sobre todo en las fases de desarrollo de los fármacos. Ya que "la investigación se centra fundamentalmente en la población adulta y se busca la aplicabilidad en niños de los fármacos estudiados en personas de más edad. Hay una escasa investigación pensada desde la patología infantil, teniendo en cuenta el cerebro en desarrollo y todos los factores que, tanto positiva como negativamente, puede influir en ese desarrollo".

NO COMMENT



Plataforma contra la medicalización de la infancia
Juan Pundik

Presidente


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