viernes, 23 de mayo de 2008

Comentarios acerca de un e-mail de buena fe.

Un e-mail de buena
FE

Hace algunos días recibí un e-mail de muy buena fe. Se trata de un artículo en el que se ofrece una receta infalible para curar la depresión de forma definitiva y sin efectos secundarios; no es uno de esos abrasivos psicofármacos que obran como verdaderos fetiches para los psiquiatras, tampoco se trata de un costoso paquete turístico a un paradisiaca playa cortada por el tsunami en Tailandia, ni de las refinadas atenciones en un spa de verano. Pero la receta, aunque gratis, podría molestar a muchos; a mi, que acá entre nos, siempre espero una fórmula de eficacia inmediata o cuyos efectos se experimenten de inmediato, me frustró, pues el remedio no es otra cosa que una oración religiosa.
¿Por qué tanta decepción si al fin y al cabo, (para ser cientifíco-positivista) nada me ha funcionado tan bien como el despertar en una fe renovada? Hablo de lo que veo y siento: la fe ha revitalizado de a poco, la necesidad primaria de creer y desear algo como excusa para vivir( advertencia: este blog no es ni pretende ser religioso). En todo caso, el e-mail pareciera una síntesis de un cuidado trabajo sociológico desde el punto de vista Cristiano, logrando explicar de forma somera las tonalidades oscuras de este principio de milenio como hábitat y fuerza generadora de depresiones que se reproducen a un ritmo desquiciante. Es así, la época del sistema que nos mira a todos como mercancía y se olvida de nuestra condición humana, la que nos vende la idea de la competitividad como factor de reconocimiento social, la que cada vez más fragmenta la sociedad condenando a los individuos a confinamientos en su propio yo y a encadenarse al consumo como premisa de tranquilidad espiritual, en fin, esta época esquizofrénica, es la causante de la depresión social. Como se aprecia, el artículo elabora un complejo análisis psico-social, pero es escrito por representantes de una comunidad religiosa. La fe cuando no ciega, ilumina; vale decir, cuando no se usa con fines opresivos, produce una claridad tal que puede explicarnos lo que los círculos científicos se empeñan en complicar y los medios de información en distorsionar.
A continuación el e-mail que originó este post:

Estimado Sr XXXXXXXXX
!Salve María!


"Mi papá está deprimido" “Mi tía está con depresión." “Mi amigo está con el mismo mal”.

Estoy en tratamiento médico pues sufro de fuerte depresión". “Tengo un colega en tal estado de depresión que hasta intentó suicidarse”.

¿Acaso Ud. no oyó alguna de estas frases en sus círculos familiares o en otros ambientes?

Ese mal está avanzando con la fuerza de una epidemia. Y va haciendo cada vez más víctimas, sobretodo en los países considerados civilizados. Lo que antes era un “privilegio” de la edad madura, fue poco a poco alcanzando a las nuevas generaciones, para finalmente llegar a la infancia.

Amitriptilina, nortriptilina, imipramina, mirtazapina, paroxetina, venlafaxina, sertralina, fluoxetina, clomipramina, entre otros, componen la relación de anti-depresivos, a los cuales se debería acrecentar una enorme lista de tranquilizantes que con ellos constituyen el gran arsenal anti-depresión. El arsenal crece continuamente... la depresión también. ¿Será que esos medicamentos resuelven el problema?

En un cierto número de casos, seguramente, con la ayuda profesional de un médico o un psicólogo o congéneres.


No obstante, cabe aquí una pregunta: ¿Cuál es la causa más profunda de tan gran mal?

La respuesta no es simple. Muchas veces esa enfermedad puede tener raíces genéticas, orgánicas o sicológicas que, una vez diagnosticadas, podrán y deberán tener un tratamiento adecuado.

En nuestro entender, la depresión, nube negra que va cubriendo el mundo, tiene como causa,en la casi totalidad de sus víctimas, una inmensa crisis de afecto, que por su vez se origina en el hecho de que Dios viene siendo, paulatina e inexorablemente, expulsado de la Tierra.

Donde no hay amor de Dios, no puede haber verdadero amor al prójimo.

La falta de afecto mutuo se instaló en las familias, en las escuelas, en los ambientes de trabajo, por todas partes.

En los primeros tiempos de la Iglesia, causaba en los paganos extrema admiración - y sirvió para convertir multitudes - el modo profundamente caritativo como los cristianos se trataban los unos a los otros. Esos paganos exclamaban: “Ved como ellos se aman”. Hoy en día, casi se podría sustituir esta frase por otra: “Ved como ellos se desaman”, por no decir "Ved como se odian".

El sentirse objeto de afecto, de afecto verdadero - que tiene su fundamento en Dios - , es algo absolutamente necesario para el equilibrio del ser humano.

Está bien”, dirá Ud. al leer estas líneas, “pero, ¿para solucionar mi problema personal, dónde encuentro el remedio, ahora, ya, en este instante?”

Es necesario amar a Dios, seguir sus Mandamientos, recurrir a su Santísima Madre. Sin embargo, esto no basta. Se requiere creer, en lo más íntimo del alma, con convicción profunda, aunque la sensibilidad nada nos diga, que Dios nos ama, y nos ama con un amor infinito. Es preciso creer de la misma manera, sin ningún asomo de duda , aun en medio de la mayor aridez, que María, la manifestación más sublime de la misericordia divina, nos ama con un amor insondable.


Aunque nadie nos amase (lo que probablemente no es verdadero, pues el afecto, a pesar de todo, aún no ha desaparecido totalmente del mundo), Dios nos ama, María nos ama.


El remedio que proponemos es de uso interno y continuo. Interno, en este caso, quiere decir que debe alcanzar lo más profundo del corazón.Justificando el título de este artículo, sigue a continuación la receta anunciada:

Uso interno:



Mi Jesús, yo os amo con todas las fuerzas de mi alma, y sé que soy

infinitamente amado por Vos.

María, mi Madre, yo os amo con todas las fuerzas de mi alma,

y sé que soy insondablemente amado por Vos.

Repetir tres veces al día (mañana, tarde y noche), hasta el desaparecimiento de los síntomas.
Cuente con nuestras oraciones en las intenciones que Ud. nos pide, en la Misa diaria celebrada por un Sacerdote Caballero de la Virgen.
Que Nuestra Señora derrame abundantes gracias sobra Ud y los suyos.


En Jesús y María

Caballeros de la Virgen

www.salvadmereina.org.co

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