jueves, 20 de noviembre de 2008

LA IGNORANCIA EN LAS BOLSAS DE VALORES

Es habitual encontrarse con un sinfín de librerías que exponen cadenas interminables de libros fatuos que se proponen como el elixir de la vida y de la libertad espiritual y a su vez señalan escalas para alcanzar "el éxito" en pocos pasos, hecho que fomenta el arribismo como actitud socialmente imitable .Buscando una salida fácil a nuestras insatisfacciones emocionales o quizás una forma de comunicación donde nuestros sentimientos se vean reflejados , ponemos a x o y autor postmoderno a la cabeza de las listas de "los más vendidos" . Hablamos entonces de "la nueva era" que acompasa dudosas "fórmulas de la felicidad" con una gama colorida de artilugios que más parecen herramientas de brujos de la edad media. Velas, fragancias, esencias, aceites, piedras, manuales de "autosuperación", hierbas, etc.No es descabellado concluir entonces que la nueva era es , en esencia, la vieja era, y que la superchería arremete con fuerza , aprovechando la inducción al miedo de que hemos sido objetos por las políticas globales, la ausencia de identidad cada vez más profesada por los medios de comunicación, y las carencias afectivas matizadas por el veneno de la competitividad suicida a que el modelo económico-cultural del neoliberalismo nos obliga. Todo nos ha ido llevando a una suerte de neurosis colectiva que nos enfrenta a hermanos con hermanos, que en vez de propiciar un despertar de la solidaridad para superar el trastorno social, se considera por algunos sujetos con alma de mercaderes como escenario de enormes réditos industriales, esto es: el mercado de la fe y de las creencias. Pululan por doquier pseudociencias, teorías inefables, y un arsenal de efectos visuales para atraer incautos, y obtener ganancias más que a costa de sus bolsillos, a costa de su ilusión; esto es infame.
Y no se trata de un fenómeno cultural en cualquiera de sus presentaciones ( sub, contra, oficial, etc), sino de un aprovechamiento cultural de nuestro sentimiento de desprotección y soledad, con fines netamente lucrativos. De las tragedias no sólo se extraen dramáticos gritos y gestos de dolor para ser publicados en algunos medios y romper las barreras del rating - cuánto morbo, qué tristeza- sino también la posibilidad de capitalizarlas con cero beneficio para quien las sufre y con el máximo de rendimiento para quien las ve sufrir - y hasta para quienes las provocan. Y sucede que la superstición nuevamente reemplaza la razón- no el racionalismo exacerbado, de suyo,ignominioso- , nuevamente se oscurece la mente; la ilustración, al buscar el brillo de la razón humana sobre las tinieblas de la opresión monástica y aristócrata, merece ser borrada de nuestro siglo - dirían algunos post modernos- , y reemplazada por el miedo, razón y sustento del predominio del oscurantismo y del despreci odel ser humano por ser precisamente humano( qué extrañas casualidades entre el modelo neoliberal y el feudal... su punto de encuentro vital sería la dispersión de las sociedades, especulo pero anoto).
Un inolvidable pensador colombiano (ORLANDO FALS BORDA- QEPD) acuñó un término contundente para explicar la expoliación de la expoliación, es decir el depojo de los que ya fueron despojados de todo, incluso de su esperanza: vampirismo social,que consiste en chupar la sangre a los muertos en vida, a los excluidos, a los marginados , para publicar un libro y enriquecerse con la miseria humana, hurgando en la carroña humana lo que se puede comprar y que se puede vender. Comercian con nuestra desazón y nuestro diario desfallecer rodeado de multitudes que paradójicamante nos proveen de soledades y vacíos; y ésta su mercancía: nuestra soledad, nuestro vacío, lo que no tenemos, en suma: la ignorancia. Éste el título valor que mejor se cotiza en las bolsas de valores; entre más ignorantes seamos más mercancía somos; en estos tiempos nuestra mercancía no es sólo la fuerza de trabajo, sino nuestro ignorancia. Y qué es ignorancia: lo ignaro ( no tener noticias de algo) ,¿ y qué es ignorar?: no hacer caso de algo o alguien. En los albores del siglo XXI, todo se nos oculta, y al amigo o vecino no hacemos caso, nos malinforman, los medios de comunicación nos impulsan a ignorar al otro, a "lo otro" a "la otredad", y mientras ignoramos ésto hacemos: nos ignoramos a nosotros mismos , porque todos hacemos parte de eso "otro", estamos inescindiblemente vinculados a "los otros". "nosotros somos los otros", porque "el otro" es el próximo, es nuestro reflejo individual en los espejos sociales, el "otro", el "diferente" es el que complementa nuestras diferencias individuales y estaría llamado a cubrir nuestros vacíos y soledades de "no ser otro" si el oscurantismo no hubiera resurgido para fragmentarnos en microislas encerradas en sí mismas. Vale la pena recordar aquel escrito de JOHN DONNE:
"Nadie es una isla completo en si mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia; la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y por consiguiente, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti."
Este oscurantismo , el que nos asfixia , el que nos ciega y nos nos permite ser vistos por "los otros" es el que nos vende ilusiones en frasquitos impresos con figuras medievales, y rituales esótericos ( que nos encierran , aún más) , para fortalecer nuestra ignorancia y garantizar que sigamos comprando lo que nos roban: la felicidad.
Cuidado con esos centros esotéricos, y con el mercado actual de las creencias dentro del que se incluyen miles de sectas e iglesias... cuidado... Por lo demás el autor de este blog sigue creyendo en "los otros" y por ello espera sus COMENTARIOS; la palabra tiene el poder de arrebatarle a la oscuridad una cuantos haces de luz.

Nota: Se recomienda la lectura del blog : El Boomeran (g) , Post: La Ignorancia, haz click aquí

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