Mostrando entradas con la etiqueta Cosas de la vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cosas de la vida. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de noviembre de 2009

CONTRATIEMPO


VARGAS VILA
En 1921 escribía José María Vargas Vila en el prefacio de su libro: "En las Zarzas del Horeb" que si todavía fuera capaz de sentir orgullo, este sería producido por su "visión profética", en cuanto sus vaticinios, vertidos en  el mismo título que se publicara en 1913, fueron cumplidos por la Historia. Desde luego, nada más lejano de la superchería de su tiempo- ¿el nuestro?- que su cáustica visión intelectual, la que lo llevaba a rasgar las mordazas  de su principio de siglo -¿el nuestro?-. Ojos, bocas, extremidades estaban atados por rollos de asépticas  veleidades, y afectos masoquismos que momificaban la conciencia de lacayos y esclavos; los mismos que  amaban a sus crueles amos y depreciaban a  quienes  intentaban quitarles las vendas de sus cuerpos y espíritus. Denunciar la opresión y sus mentiras blandiendo por espada la palabra y la verdad  social, era una misión peligrosa en grado sumo, y quien se arrojara a esas batallas, corría el riesgo de morir, o de ser tratado como orate. En el tiempo de Vargas Vila el único estado de lucidez válido era vivir arrodillado  -¿nuestro tiempo?- “...el equilibrio perfecto está en ponerse de rodillas” pág 16.

A un paso del 2010, sorprende  el  tino de las predicciones de Vargas Vila; una muestra de su depurada ironía así lo indica:
...no amar la tiranía es rebelarse contra la humanidad;
No tener los vicios de su época, es estar fuera de su época y contra su época;
He ahí un revolucionario arcaico;
La Libertad ha pasado de moda;
Y, la Dignidad también;
(...)
¿la Virtud?
no hablemos de utopías;
no hay más Virtud que el Éxito;
la era de las ideas ha pasado;
vivimos en la era de los intereses;
el pensamiento, esa es otra utopía romántica;
no hay grande sino el vientre;
el Mundo es una enorme digestión;
esa es la Vida;
¡paso a los estomacales!
¿No  son esos episodios culturales  experimentados  en la actualidad? El orgullo de los mentores de falacias campea sobre la realidad política, anclado a las revoluciones tecnológicas como única argucia para decorar textos universitarios  con los que los pseudo intelectuales obtiene preseas de parte de las Corporaciones que los patrocinan, elevándolos a la categoría de tecnócratas académicos; se trata del orgullo posmoderno.

¿ y dónde está esa trascendida modernidad, si seguimos sujetos al malestar cultural premoderno? De la época de Vargas Vila es factible predicar que la modernidad aún no se instalaba en Colombia, ni siquiera en sus ciudades; y que uno de las predicciones que él arroja: la Revolución Bolchevique, fue el plano político global que le abrió las puertas años después. La Reforma ideológica de la Constitución Política de 1886, orquestada por vientos liberales  en el año 1936 da buena cuenta de ello. Algunos vinculan el surgimiento de la modernidad en Colombia con los procesos de industrialización de mediados del siglo XX, y hay algunos teóricos descarados que  ya nos ponen en la cima de la posmodernidad. Pero en algo tienen razón; si bien la posmodernidad no es asible en  los terrenos de la realidad, el “posmodernismo” como patrón cultural anclado al desarrollo del modelo económico neoliberal, sí existe, aunque lejos esté de corresponderse con las  ideas, luchas, utopías,  “Virtudes” -en términos Vargasvilescos-; en suma, con las respuestas  sociales, políticas y culturales  que demandan las injusticias sociales  derivadas de la imposición del mismo modelo neoliberal. Esquizofrenia cultural le llamaría Dostoievsky  y neurosis social le apodaría Michael Schneider. Ello es el posmodernismo : luchar a muerte contra el sistema consumiendo enlatados en un supermercado, o acudir al neo chamán para purificar la culpa de pensar mal, o  consumir la píldora de la felicidad ( antidepresivos) para creer que  todo marcha bien, afuera y adentro.

Esclavitud contemporánea  travestida en pueriles entelequias libertarianas. (El libertarianismo consiste en querer privatizarlo todo, es la máxima cumbre del individualismo como propuesta cultural). Con esto deambulamos como autómatas  por nuestro tiempo. -¿nuestro tiempo?-

Así que en estos tiempos posmodernos  vivimos situaciones de opresión y exclusión muy similares a las que vivió Vargas Vila, y esto sólo parece indicar una cosa: que todo los “ neo” es lo viejo; que la posmodernidad, es en esencia,  como lo anotara Terry Eagleton: lo premoderno. Vargas  Vila vaticinó nuestro tiempo, luchando contra el suyo; ¿no es entonces  urgente y necesario luchar contra el nuestro para  iluminar las tinieblas medievales que nos ciegan?
“si yo fuera capaz de sentir orgullo, lo sentiría ante el poder de visión profética, que caracteriza este libro en cuyas páginas tiembla un tropel de veredictos que se cumplieron”
Prefacio de: “En las Zarzas del Horeb”  VARGAS VILA, 1921
*Obras Completas J.M. VARGAS VILA-VOLUMEN12 ,Editora Beta,Editorial Bedout; Medellín, Colombia.1973

viernes, 6 de noviembre de 2009

LO DINOSAURIO Y LO HUMANO: DESAPARICIONES


Apenas percibían el brillo que la naturaleza les hacía  ostentar, sin que les quedase punto alguno de comparación. Fueron perfectas sus pisadas, y enormes sus grietas; era cadencial el ritmo que desprendía su colosal fuerza.
Los demás  los envidiaban, pero también hacían sus fiestas al compás de sus rústicos sonidos. Las palmas sólo cumplían su papel, sin imaginar jamás, el extraño presagio del meteoro, ni el fatuo reino de un animal más grande que el dinosaurio.

Ellos amaban, y  destruían por ello, lo necesario para existir. Sabían de su tamaño, creo, pero esto los hacía conocedores de su espacio y de la ronda de esferas, que pese al acercamiento de algunas cabezas hacia el cosmos rutinario, no lograban  poseer.
Sus colas simulaban ser rastreros agentes del viento, en feroz tocata y envidiable galanteo con la raíz indiscreta de las algas, que entonces, se asomaban sin pudor al lado del cauce más querido.

Nunca imaginaron...
Nunca crearon; no conocieron el bien, mucho menos el mal, sólo sentían y admiraban el peligro, porque en su olor imaginaban su valentía. No había ley, pues no había hombres; tan sólo experimentaron el constante devenir, la impúdica morada  del radiante colapso cual amarillo sabor a calor.
Presenciaron, fueron testigos, y vivenciaron el enigma de la vida, sin poseerlo, sin ni siquiera sustentarlo.

En un tiempo cualquiera, cuando los años no habían sido paridos, contemplaron, aterrados, el insoportable tacto del frío lejano; el imprevisto horizonte colmado de lienzos blancos, y el impacto final de la bruma que osó disecar sus templos telúricos.

Ellos desaparecieron.
Y nosotros algún día nos cansamos de los árboles, y nos dio por ser sujetos, y por ser más grandes que ellos,  hasta guerreamos con los demás, hasta vencerlos y humillarlos.
Hasta que en una manecilla firme, con la que nos inventamos el recuerdo, nos percatamos de la sublime experiencia de los gigantes y les construimos memoria, y buscamos sus óseos lamentos, y los reconstruimos. Sin saberlos vivos, los imaginamos vivos, en la quimera de nuestros pasos, en el dibujo que pudimos realizar, en esta estrechez de astro que habitamos, en el cual se ordenó la primera ráfaga de piedras.

Nos condenamos a ser más grandes, tal vez por eso inventamos verdugos sin rasgos de identidad con nuestro vivo retrato: tal vez por ello ideamos máquinas...
Algún día se repitió la tragedia del dinosaurio, se apagó una vida humana, pero no supimos dónde ni cuándo, y la separaron de nuestras mentes, y no la pudimos despedir, es más, nunca supimos qué pasó, nunca supimos qué hacer... y esta vez fue el fierro ardiente de quien surgió del césped, firmando falacias a la hora tal del te inglés.
Fueron muchos más; tenemos memoria, pero no retienen tanto. No sabemos si nuestros hermanos mueren, tampoco sabemos si la memoria existe.

Estamos locos.
Encorbatamos nuestros gritos y olvidamos nuestra pluma.
¿Estamos o no?
Es en suma, inconcebible esta angustia, esta rabia, de ver desaparecida la memoria. 
        

León Plata
2000

martes, 27 de octubre de 2009

REGALOS DE LA VIDA




Ayer una encomienda paró en mi puerta; se trataba del regalo de cumpleaños de una buena amiga: una caja con treinta y siete libros. “Y de este mundo prostituto y vano sólo quise un cigarro en mi mano" de Rubén Fonseca, fue el primero en saludarme, al abrir con fulminante desespero el paquete. Usé un cuchillo nuevo, elegantemente platinado, filoso como mis ansias; fue el primero que encontré.
Sentí miedo empero; pensé que al terminar la palurda incisión, los libros huirían de mí, sentí miedo del placer que me ofrecían y con sigilo me dediqué a otros menesteres en internet. No hice nada; fumé empedernidamente y dormí. Hoy me he levantado a saludarlos, uno a uno los he besado, a algunos por simple compromiso con el añejo polvo que desprendían, a otros con cierta desconfianza por enrostrarme la palabra "post moderno" en  mis surcos de angustia contemporánea. El abrazo más sincero fue para "Las Almas Muertas" de  Nikolai Gogol, porque al recorrer los poros de sus páginas me imaginé  taladrando olvidos en un demencial abrazo del Neva con el Moscova : caminando sobre  el calor vigoroso de unas cuantas cerezas desnudas en playas heladas; esa imagen no puede merecer otro nombre que "espíritu" y entonces recobré la fuerza para escribir a las nueve de la mañana. Aún así, encerré  los libros de nuevo en sus cartones.
Ahora, acaricio la caja como una mascota, sin que ose el atrevimiento sublimemente desempolvarlas. Cuando esté solo, la abrazaré y le imploraré a sus contenidos que no me abandonen  jamás. Temo aún al  recuerdo de cómo  se disipó mi pequeña Biblioteca hecha con cajas de tomate, en  Bucarica, humilde conjunto de apartamentos  tipo caja de cerilla en Floridablanca, Colombia. Sucedió esto en el año 2002, cuando ya mis pies estaban siendo corroídos por la muerte fría que caminaba en playas infernales; cuando ya me iban quemando los fuegos de la  tortura, los  fuegos de  la amargura , del ensangrentado río Catatumbo .
El dolor de la pérdida de esos libros apenas empieza a ser paliado con mi regalo de cumpleaños en este año. También me obsequiaron un nuevo celular, una camisa estampada con la palabra "vintage", un reloj con errados números romanos, una billetera para entender mi vacío , y dos platos de lo que en mi tierra denominamos "sancocho":un sopa con todo lo que le quepa; lo importante es el sabor a leña. En Cuba se le llama Sancocho a los desperdicios con que se alimentan a los cerdos. Vaya conflicto de acepciones...
La caja con los libros pesa; habrá de fortalecer mis flacos brazos mientras me decido a lanzar el anzuelo en su profundidad histórica. Espero pescar  trocitos de  alma rusa de Pushkin y acaso un par de desatinos de Habermas...

León Plata
10 de octubre de 2009
GracIas Sofía.

Follow LeonardoPlata on Twitter

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails